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Inteligencia «naturalmente» artificial

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(Por: Arnaldo Rojas)

.- La inteligencia artificial (IA) no es nada nuevo. Se trata de una tecnología que apenas tiene 60 años de existencia. Ciertamente, la expresión IA se acuñó por primera vez en la conferencia de Dartmouth en 1956. Fue el momento en que empezaron a aparecer las primeras computadoras digitales en los laboratorios universitarios. Desde entonces, con el desarrollo tecnológico y sus respectivos dispositivos (teléfonos, Tablet, etc.) se han incorporado a nuestra vida diaria. El lanzamiento de ChatGPT, con una agresiva campaña de mercadeo, ha logrado focalizar el interés de la opinión pública en la IA. Vale la pena hacer algunas reflexiones más allá del chismorreo mediático.

Quienes frecuentan con cierta atención las redes sociales quizá hayan notado que la presencia del contenido generado casi en su totalidad por herramientas de inteligencia artificial (con la mediación apenas mínima de un ser humano que, si acaso, le da instrucciones de qué hacer) está en camino de convertirse en la norma del mundo digital. Es decir, estamos ya en la inminencia de una época en que las producciones nacidas de la creatividad humana convivirán cada vez más con las de la inteligencia artificial. Esta  competirá cada vez más ferozmente con la creatividad humana, lo cual despierta una seria preocupación: ¿logrará desplazarla?

Un incidente ocurrido recientemente marca una señal inquietante. En uno de los concursos más prestigiosos del mundo de la fotografía, el Sony World Photography 2023 resultó premiada, en la categoría Creatividad Libre, una imagen en blanco y negro (la cual ilustra esta nota) de dos mujeres de distintas generaciones con unas poses muy sugerentes. Sin embargo, para sorpresa de todos los implicados en el concurso, apenas anunciado el veredicto, el ganador, Boris Eldagsen, anunció que rechazaba el premio ya que la imagen no es una obra humana, sino producida por inteligencia artificial.

El artista alemán en un comunicado publicado en su sitio web explica que decidió participar con dicha imagen para probar que tan rigurosos son este tipo de concursos y saber (o evidenciar) si sus estructuras (organizadores, comités de admisión y de evaluación, etc.) están preparadas para distinguir entre una fotografía tomada por un ser humano y otra generada por una inteligencia artificial. Y a juzgar por el resultado, la respuesta es claramente «No».

El acto del fotógrafo es probablemente el primero que señala explícita y provocativamente una pregunta que ya se respira en el aire de nuestra época a propósito del enfrentamiento entre la creatividad humana y las producciones de la inteligencia artificial, ¿estamos preparados para controlar la Inteligencia Artificial de manera que no sobrepase los límites necesarios en que se debe mantener?Ya diversos especialistas han planteado la necesidad de crear una legislación al respecto. Mientras que en el campo de la medicina y la salud ya se advierte sobre los graves riesgos de la IA sobre nuestra mente, por ejemplo. Ya  que si la IA sustituye los hábitos de pensar, leer e investigar se va perdiendo la neuroplasticidad, que consiste en la capacidad que tiene el cerebro para recuperarse, reestructurarse y adaptarse a nuevas situaciones. Naturalmente debemos mantenernos alerta ante cualquier amenaza artificial.

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