¿Y la avenida Aranzazu para cuándo?

(FTG).-Completamente destrozada y en estado de abandono  se encuentra la avenida Aranzazu, emblemática para cualquier político que desee arrancar una campaña de cara a una elección electoral, mientras tanto, los conductores y peatones siguen soportando los enormes huecos y aguas negras que circulan sin control por esta importante arteria vial.

Es tan simbólica la avenida, que el fallecido presidente Hugo Chávez Frías, la recorrió montado en un vehículo acompañado del abanderado del PSUV, para ese entonces, a la gobernación, Mario Silva, y el candidato a la alcaldía de Valencia, Edgardo Parra, donde fueron aplaudidos por los habitantes que se volcaron a las calles.

Pese a esa visita, no se le ha hecho el cariño que merece esa importante arteria vial, cientos de personas transitan por esas calles a cualquier hora del día, o de la noche, gran cantidad de conductores de carros, camiones, motos y autobuses sortean los enormes y profundos huecos.

La pesadilla comienza después del puente El Boquete, esa estrecha vía es una de las alternativas que conduce a la parroquia más poblada de Valencia, “Miguel Peña”,  zona muy apetecida para cualquier político de turno que busque apoyo para llegar a un cargo público, y después de lograrlo se olvidan de las  promesas, abrazos y besos que dieron en esa oportunidad.

Precisamente debajo de El Boquete, existe un enorme hueco, los conductores colocaron un caucho como una forma de prevención. Ya rumbo a Ricardo Urriera, el calvario de aguas negras se hace presente, además de cráteres de diferentes tamaños y profundidad.

Seguimos al volante por la avenida Aranzazu y nos encontramos con una inmensa laguna ubicada en la calle Humberto Celli, frente al Colegio Manuel Alcázar, muy cerca de una tienda que ofrece cremosos helados, que por cierto, los olores pestilentes no combinan con los sabores de los helados que allí venden.

La falta de alcantarillado, drenaje y mantenimiento convierten la avenida Aránzazu en un largo trayecto con olores nauseabundos, pareciera que los ciudadanos se han acostumbrado a vivir en medio de la contaminación.

El panorama no cambia, cada vez se convierte de gris a oscuro, los huecos y  las calles en ruinas  reflejan una extensión de tierra olvidada por parte de los entes gubernamentales.

Quienes transitan por allí, lo hacen despacito para evitar que con los baches se le dañen rápidamente los amortiguadores, cauchos, terminales, bujes, muñones, la dirección y suspensión del vehículo, cuyos repuestos regularmente duran  al menos un año, pero con las calles destruidas su tiempo de vida es  mucho menor.

Los habitantes de Ricardo Urriera, Ruiz Pineda, avenida Sesquicentenario, Las Palmas, Unión Matadero, Canaima, Trapichito, Bicentenario, Lomas de Funval,  entre otras populosas barriadas, señalan estar cansados de solicitar a la alcaldía de Valencia, y al Gobierno regional que los tome en cuenta en las jornadas de asfaltado, pero han pasado años y años, y ninguno de los dos organismos públicos toman en cuenta la petición desesperada de los vecinos perjudicados.

No hay duda que cualquiera que se lance a la política encontrará el apoyo que busca, porque el pueblo quizás, sin proponérselo, sigue personificando el famoso “Juan Bimba”, y  lamentablemente cuando el candidato gana el peldaño que buscaba, simplemente se olvida de las necesidades de la gente, de las promesas que surtieron efecto, y nunca llegan las soluciones de los problemas a las comunidades.

En algunos tramos de la vía no existe calzada o aceras, los frentes de las humildes viviendas están directamente en contacto con lo que queda de pavimento, y cuando llueve el agua permanece estancada, y en otros tramos recorre libremente por las calles, siendo este un panorama de nunca acabar.

Lo más asombroso es que muy cerca de las aguas estancadas se encuentran ventas de alimentos; comenzando con los kioscos de chicharrones, cachapas, hallacas, frutas, verduras, hortalizas,  y un sin fin de pequeños comercios.

En horas de la noche la avenida Aránzazu en la más grande “boca de lobo”,  que sumado a la falta de patrullaje policial se transforma en un cultivo seguro para el hampa.

Al conversar con Fausto Medina, de profesión taxista, dijo “es imposible transitar en horas nocturnas, los enormes baches nos obligan a conducir a 10 kilómetros por hora y los delincuentes pululan en motos cazando a su mejor presa. Hago un llamado a las autoridades que les compete asfaltar y alumbrar esta importante vía”.

Francisca Ovalles, trabaja en la avenida Cedeño, dice que “todos los días transita por esas calles y el problema de asfaltado imposibilita que los conductores de las busetas recorran un poco más rápido por las enormes troneras”.

Caridad Colmenares, destaca que “los kioscos de chicharrones imposibilitan el libre tránsito, muchos conductores se estacionan en plena vía, trancan la calle para comprar y no les importa cuántos carros están en cola para continuar su recorrido”.

Carlos Olinto Bustamante, motorizado recordó que ”el alcalde fallecido Paco Cabrera tenía una buena propuesta para ampliar la avenida Aránzazu, pero murió; luego el ex gobernador Salas Feo, trabajó en un tramo y los diputados del oficialismo para ese entonces le pusieron todas las trabas desde el Consejo Legislativo, luego vinieron Edgardo Parra y Cocchiola, quienes sacaron votos de la parroquia Miguel Peña, y ninguno hizo algo para mejorar la vialidad, ahora Marvez, no conoce siquiera la zona, pues nunca se le ha visto, a menos en la campaña electoral”.

Ante tantas carestías, los habitantes de la Avenida Aranzazu esperan que con la Misión Venezuela Bella, el gobierno nacional junto con el regional y alcaldía asfalten todos los barrios, sectores y calles destrozadas, tal como lo prometió el presidente Nicolás Maduro, en una transmisión nacional, donde señaló que aprobó todos los recursos para que cuando finalicen las lluvias en noviembre, se inicie el arreglo de todas las vías destruidas en Venezuela.

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