Venezuela: el reto es reinventarse

(Por: Jonhder Vargas-César)

La crisis venezolana marca un hito en la historia nacional, pero también en el devenir de una región que hoy asiste con asombro a la ruina absoluta del que fuera considerado el más próspero Estado del subcontinente, por años receptor migratorio de las más variados orígenes y que llegó a contar con la más avanzada infraestructura, amén de un sistema político estable.

Sin embargo hoy la realidad es totalmente inversa a la de aquellos “años dorados”, al punto de que más de cuatro millones de venezolanos han abandonado el país, huyendo del hambre, la enfermedad, el desempleo, la delincuencia, la represión, la ausencia de libertades y oportunidades. Décadas de malas políticas orillaron a la nación a la tragedia inmensa que hoy vive en todos los ámbitos y que nos lleva a preguntarnos si es posible revertir los efectos de un daño tan profundo.
Hay muchos ejemplos que suelen citarse de países que lograron levantarse de sus ruinas y de cómo lo lograron: Alemania, Japón, Panamá, Singapur, etc. El caso de Alemania es ilustrativo dado el nivel de devastación en la que quedó sumida tras ser derrotada en la Segunda Guerra Mundial, un caos que abarcaba no únicamente el aspecto material sino también a la cultura,
forma de pensamiento e identidad de una nación entera que tras haberse posicionado como potencia mundial, se halló a sí misma en la más absoluta indigencia. Buena parte de su industria pesada fue incautada por los vencedores, lo mismo que su flota mercante, mientras que la moneda perdió su valor y el país dejó de participar en el mercado mundial. No obstante, en 1955, diez años después de su derrota el “Milagro Alemán”, como fue llamado, daba cuenta de una economía en auge con un sector industrial en auge y en expansión que unido a la baja inflación, crearon la condiciones de un pujante mercado interno y la convirtieron, paradójicamente, además en el país como la mayor tasa de desarrollo en la Europa de su tiempo, que todavía sufría las consecuencias de la guerra.
¿Cuál fue la receta? ¿la fórmula para tan asombrosa recuperación? En un futuro artículo hablaré de políticas públicas beneficiosas (y también de las desastrosas) pero aquí quiero comenzar por citar lo que me parece el ingrediente fundamental del éxito alemán y que no fue otro que un cambio de mentalidad profundo de la sociedad en su conjunto. Asumieron su derrota y las amargas experiencias que trajo como una fuente de aprendizaje y fue así como le inyectaron voluntad, disciplina, ética, trabajo y entrega a la construcción de la mejor versión de país del que fueran capaces. Crecieron, maduraron, se redefinieron y crearon colectivamente las condiciones necesarias para sacar a su país del marasmo de una guerra perdida y catapultarla al éxito.

Creo que huelga decir que hoy Alemania es un referente a nivel mundial, así como uno de los actores más importantes de la Unión Europea.
Ahora bien ¿estamos dispuestos y preparados los venezolanos para dar el salto cualitativo que exige el cambio? De lo que hagamos para responder a esta pregunta depende la superación definitiva de la debacle y eso es algo que, además de la lucha política y de lo que hagamos colectivamente, le compete a cada ciudadano porque en una Venezuela renovada no hay lugar
para declinar la responsabilidad en otro y mucho menos para dejar que otros decidan. Abandonar los atavismos y redefinir nuestra cultura es fundamental para hacer algo tan novedoso como productivo como es construir nosotros la prosperidad de la nación, conjurando para siempre las
malas prácticas que por años nos han mantenido postrados. Dicen por allí que locura es hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes, llegó pues la hora en la que los venezolanos dejemos atrás la locura y hagamos algo diferente, por nosotros y por las futuras generaciones.

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