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Samurai Porteña: Claudymar Garces en el camino a Tokio 2020

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(Carlos Rojas Esser) Las artes marciales representan uno de los más importantes patrimonios de Japón. Gran parte de su espíritu e identidad se encuentra ligado íntimamente al Camino del Guerrero.

Es por esto que la inclusión del Karate dentro de las competencias de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 no pudo ser más precisa.

Es por esto que, a pesar de los embates de la pandemia del Covid-19, los organizadores permanecieron en constante combate para que esta edición de la máxima cita deportiva internacional se mantuviera vigente para ser celebrada en esta isla.

Es por esto que Claudymar Garces ha tenido que luchar contra todas las adversidades para poder tener su boleto a la Tierra del Sol Naciente.

“Era nuestro sueño que el karate fuera un deporte olímpico”.

La puerta está abierta, ahora hay que intentar entrar.

Hay guardias esperando.

Esta semana, el 11 de junio, con menos de cincuenta días para la inauguración de las Olimpiadas, la joven de Puerto Cabello, estado Carabobo, estará enfrentando los desafíos del Preolímpico de Karate en París, Francia, para obtener esa preciada oportunidad.

Una delegación de siete gladiadores estarán exhibiendo su poder en el estadio Pierre De Coubertin de la capital francesa. Andrea Armada (Kata), Yorgelis Salazar (-55 kg) y Marianth Cuervo (+61 kg) son unas las representantes femeninas por Venezuela. Andrés Madera (-67 kg), Jovanni Martinez (-75 kg) y Freddy Valera (+75 kg) son los caballeros que viajarán por el sueño olímpico.

El día sábado 12 de junio, la responsabilidad recaerá en Garcés (kumite de -61 kg) para honrar a su país.

Un preciado momento que inició sus pasos prácticamente una generación atrás.

El Comienzo de la Jornada

Los cromosomas guerreros de Claudymar ya estaban, desde temprano, manifestando un oido por el llamado a la batalla.

“Comencé el karate a los cinco años, gracias a mi madre, la sensei Claudia Sequera, quien perteneció a la selección nacional y es, hasta ahora, la única campeona mundial de kumite, en la edición de Budapest 1984”.

Con este equipaje genético a su disposición, no era de sorprender que se desenvolviera naturalmente en el mundo marcial. Garces no tardó tiempo en integral a la selección infantil carabobeña en el 2008, a los ocho años de edad.

En el año 2011, dio el salto a la categoría juvenil y en su primer campeonato ya estaba cosechando su primera medalla de oro.

Ha sido llamada a representar a su país en varias ocasiones, tanto a nivel juvenil como adulto. “Pude participar en los Juegos Panamericanos del 2019, con una medalla de plata, y los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en el cual conquisté una dorada”.

Pasando los veinte años, mide sus talentos en la liga Premier, en la cual figura como una de las mejores cincuenta del mundo.

Hizo honor a su linaje marcial.

El enemigo invisible

El sendero a Tokio parecía seguir en ritmo creciente, hasta el pasado año 2020.

Mientras que su entrenamiento le ha permitido superar a muchos adversarios en el tatami, Claudymar encontró un nuevo oponente que amenazó con sabotear sus sueños olímpicos.

“Fue un problema muy grande. Tenía una meta y vi cómo se complicaba todo para mí”

Como sucedió con muchos atletas, el Covid-19 llegó para sacudir su mundo. Los Juegos Olímpicos quedaron suspendidos para el año 2021, toda actividad atlética fue puesta en pausa. Muchos deportistas vieron como su realidad se transformaba drásticamente para obtener el trofeo más importante: la vida.

Claudymar se encontraba en los Estados Unidos de América cuando la pandemia inició sus estragos. Obviamente, el confinamiento en tierras lejanas tuvo su impacto negativo en su ritmo.

“Todos los gimnasios estaban cerrados. Estaba entrenando en casa con mi madre para aprovechar el tiempo. Sin embargo, me causó muchos inconvenientes”.

Aun así, Claudymar consiguió el oro en el Open de New York, testimonio de su capacidad de superar los obstáculos que el terrible virus trajo a su puerta.

“He aprendido a entrenar sola. No tengo un lugar fijo para esta tarea. Es complicado, pero uno encuentra la manera de seguir adelante”.

La guerrera errante muestra que con la confianza y disciplina como armas puede mantenerse en el sendero ganador.

El deporte es una inversión y una responsabilidad

El modo de entrenamiento es sólo uno de los escollos que trajo el coronavirus.

Uno de los efectos más adversos que la pandemia ha generado en el mundo del deporte es la fuga de patrocinadores. Empresas e individuos que confiaban en el deporte como un destino para su capital, se vieron en la necesidad de mantener sus reducidos ingresos en áreas más relacionadas a sus operaciones directas.

Sin este factor de financiamiento, retomar el día a día en cara a unos juegos olímpicos se torna menos favorable.

Claudymar agradece a quienes siguen apostando por sus talentos. “He conseguido algunos aportes para viáticos como mi alimentación e indumentaria”.

Pero se requiere de mayor esfuerzo para reactivar todo el aparato atlético.

“Espero que sigan apostando por el deporte, que crean en nosotros”.

Indiferentemente del clima político en el país, la karateka pide el apoyo que merecen los abanderados venezolanos. “De verdad quiero que no se atraviese el tema de la política en este campo. Nosotros representamos a todo el país”.

Últimos detalles

Finalmente, la ronin de Puerto Cabello tuvo la oportunidad de pisar su suelo patrio antes de la última parada a Tokio.

Claudymar retornó a sus entrenamientos en el Polideportivo Misael Delgado de Valencia con el instructor Marvin Silva, entrenador de la selección carabobeña de karate. “Tengo la suerte de contar con su apoyo, ha sido una gran fortuna tenerlo a mi lado para este compromiso”.

Su primer período ha incluido la revisión de su técnica, puliendo y afilando la espada para atravesar la muralla más fuerte.

Ahora, se acopla a la selección.

Contacto en Francia

Todavía nada está escrito para Claudymar Garces en el camino a su meta en suelo nipón.

Los compromisos que le esperan en el Preolímpico de Paris prometen poner su talento al límite. Muchas otras guerreras están hambrientas y altamente motivadas por alcanzar la gloria.

“Estamos hablando de las cuarenta y cinco mejores del mundo”.

Varias de las karatekas americanas se encuentran entre las más aguerridas peleadoras en la actualidad y Garces ya ha tenido que enfrentarlas en ocasiones anteriores, con resultados mixtos.

“Cara una de nosotras busca el mismo objetivo”, agregó la porteña. “Todos mis compañeros tienen muy buenas oportunidades. Lo que puedo decir es que ganará la mejor”.

“Esta es la última oportunidad que tengo antes de Tokio 2020 y la voy a aprovechar al máximo”.

El kárate se reunirá del 5 al 7 de agosto en el majestuoso Nippon Budokan, donde 80 atletas buscarán hacer historia en su debut olímpico.

Clasificado para esta cita está Antonio Díaz, hombre record de esta arte marcial y quien ya está clasificado para las olimpiadas.

Para Garces es todo un honor compartir el uniforme nacional con Díaz. “Él era una leyenda desde que yo era cinturón blanco. Ya estaba estableciendo marcas en el mundo”.

El honor será para Carabobo y Puerto Cabello al ver a su samurai en batalla.

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