Por reconocer a uno de sus asaltantes lo acuchillaron y degollaron

La vida en Venezuela parece valer lo mismo o quizá menos de tus pertenencias materiales. En una nación sin ley, los homicidios son cada vez más frecuentes, las tasas aumentan de homicidio e inseguridad aumentan de manera descontrolada mientras el régimen se preocupa por mantenerse en el poder.

Ernesto Alexis Torres Perozo, un hombre de 57 años de edad, fue acuchillado y degollado en su casa, en la invasión Villa Esperanza II, en el estado Lara, delante de sus hijos y nietos por unos sujetos que entraron a robar a su casa.

A pesar de que los tres asaltantes cubrían su rostro con unas franelas, Torres Perozo reconoció a uno de ellos y al verse descubierto, el maleante tomó un cuchillo y asesinó al obrero. Según testigos, los homicidas derribaron una de las puertas de la casa y amenazaron con “balear el rancho” si no abrían la segunda. Viéndose sin escapatoria, “Kiko”, como era conocido en el barrio abrió las puertas para evitar que hirieran a alguno de sus nietos.

“Chamo, cómo me vas a hacer esto si yo te conozco”, decía Ernesto Alexis mientras lo golpeaban con la cacha de una escopeta. Pese a sus súplicas lo mataron y se llevaron lo poco que tenía de valor en su rancho, según relató el diario La Verdad. A Perozo lo describieron como un trabajador, que limpiaba la licorería de la cuadra. No tenía problemas con las autoridades ni con los vecinos.

Con información de La Verdad.

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