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Para curarse en salud

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Columna: Mejor Vivir

(Por: Arnaldo Rojas)

.-La salud es la necesidad humana más inmediata, luego de comer. Inmediata considerando que quien enferma y no se cura pierde la vida. Pero enfermarse no es simplemente un hecho biológico. Es también un hecho social. Lejos de ser una maldición o una desgracia, la mayoría de las enfermedades de la mayor parte de la gente son evitables. Sus consecuencias pueden ser disminuidas o eliminadas o, en el peor de los casos, la sobrevivencia puede resultar digna y llevadera.

Entre los peores mitos en torno a la salud se cuenta la teoría de las desgracias personales, puesta a circular por los más oscuros intereses, sobre todo cuando se trata de dar cuenta de los problemas de la población más humilde y vulnerable. Según esta teoría, todo es una “desgracia”, si uno se enferma, si uno pierde el trabajo o su casa, si uno debe abandonar los estudios, etc. Esta teoría no es la única ni la más descarada, pero sí la más común y, quizás, la más peligrosa porque se ha institucionalizado. Tanto es así que hay numerosos refranes populares. “Las cosas pasan porque tienen que pasar”, “Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados”, por nombrar algunos.

Para curarnos en salud debemos superar el mito de las desgracias personales, y tomar conciencia que la salud no es un estado de gracia divina, ni un favor que nos hacen instituciones públicas o privadas. La salud es un derecho. Toda persona tiene derecho a la salud. Esto se refiere tanto al derecho de las personas a obtener buena atención sanitaria y servicios de salud, como a la obligación del Estado de garantizar un buen nivel de salud pública para la comunidad en general. De hecho, el artículo 83 de la Constitución Bolivariana establece que “la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios”.

El derecho a la salud también está estrechamente interconectado con numerosos otros derechos humanos, incluidos los derechos a la alimentación, el agua, la vivienda, el trabajo, la educación, la vida, la no discriminación, la privacidad, el acceso a la información, entre otros.

Otro aspecto importante para curarnos en salud es el Autocuidado, que es definido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como «la capacidad de individuos, familias y comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enfermedades y discapacidad con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica». Es decir, cada uno de nosotros es corresponsable de su salud.  En este sentido, el ya mencionado artículo constitucional también indica que: “Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley”.

Una manera de participar activamente en la defensa de nuestra salud es cultivar una cultura preventiva. La prevención en salud implica trabajar en la práctica de hábitos o conductas que contribuyen a estar sano, además de la detección precoz de enfermedades. Incentivar la actividad física, promover una alimentación saludable, no fumar, no consumir bebidas alcohólicas en exceso, evitar el sobrepeso y hacerse un chequeo médico de control ante cualquier síntoma de trastorno físico o emocional. 

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