jueves, diciembre 2, 2021

Inicio Opinión Nunca agosto estuvo tan angosto

Nunca agosto estuvo tan angosto

(Por: Lionel Álvarez Ibarra)

.-Hemos llegado a mediados de agosto de este peculiar 2020 y vienen a la memoria recuerdos de cómo era este mes en el pasado, en un año común y corriente.

Agosto era tiempo de volar papagayos, o cometa o zamura, como se le conoce en otras regiones del país. Se juntaban dos elementos importantes para convertirlo en el mes de los papagayos: el mes traía siempre buena brisa y estábamos en plenas vacaciones escolares.

Algunas personas vendían los papagayos ya listos, pero comprarlos era como “una raya”, porque el placer comenzaba fabricándolos uno mismo, lo que era todo un arte. Para la confección se utilizaba “papel de seda”, de vistosos colores. Los elementos se pegaban con engrudo hecho de almidón. Una vez terminados, los muchachos se lanzaban a las calles buscando la corriente de viento más favorable. Algunos papagayos alcanzaban volar buenas alturas, y ese día, el niño que lo lograba, llegaba a casa, orgulloso y feliz. Terminadas las vacaciones y de regreso a las escuelas se podían observar muchas de sus “obras de arte” enredadas y colgadas en los postes y cables eléctricos; eran pocos los papagayos que terminaban ilesos.

Era el mes de las cachapas; las ofrecían vendedores ambulantes que pregonaban por las calles. La temporada coincidía con la cosecha de maíz que se daba en agosto. Posteriormente eso fue cambiando cuando se logró que las cosechas del grano se dieran prácticamente todo el año. Teniendo jojotos todos los meses, comenzaron a proliferar los negocios de cachapas. Por lo general presentaban aspectos muy descuidados e insalubres. Recuerdo uno que a mi madre no le gustaba, me decía que era muy cochino, pero no podía negar que las cachapas eran muy sabrosas. En una oportunidad -no sé si fue que cambiaron de dueño-  remodelaron el local, haciéndolo mucho más agradable y aseado, pero nunca más las cachapas fueron iguales. A menudo me pregunto, ¿será qué existe una relación entre la exquisitez de la cachapa y lo desaseado de la cocina?
Agosto también dio origen a un popular dicho -ahora en desuso- que decía: “hicieron su agosto”; expresión que nos viene de España y tiene su relación con los beneficios que obtenían los  agricultores  al  recolectar y vender sus cosechas, evento que se daba en el mes de agosto. Con el tiempo, su interpretación se fue ampliando a cualquier oportunidad que tuviese una persona de hacer un buen negocio. Si por determinadas circunstancias, en un momento dado, un comerciante logra agotar su mercancía, se comenta: “¡Hizo su agosto!”.
El refrán es muy antiguo, y en su versión original rezaba: ”Hacer el agosto y la vendimia”. Eso de la vendimia se añadía por reminiscencia del refrán completo, que en una de sus partes decía: “Agosto y vendimia no es cada día, y sí cada año, unos con provecho y otros con daño”.
Actualizándolo a la realidad del presente año, pudiéramos decir: “Agosto y pandemia no es cada día, y sí cada muchos años, con poco provecho y si con mucho daño”.

Ni los papagayos (que ya no se ven en los cielos) ni las cachapas (que ahora se ofrecen todo el año) nos pueden advertir que ha llegado agosto.  Lo que todavía no ha cambiado, es que agosto sigue siendo la señal de que vamos cuesta abajo en el tiempo. Mucha gente acostumbra a comentar, que tan pronto llega agosto, se está pisando el acelerador y el fin de año está a la vuelta de la esquina. Comienzan los meses terminados en “bre”, que parecieran estar anunciándonos que en “bre-ve” se acaba el año.

Hay estudios científicos que demuestran que a medida que avanzamos en edad, sentimos como si el tiempo transcurriese más rápidamente. Sería interesante conocer los resultados que esos estudios arrojarían, realizándolos en las circunstancias que nos ha tocado vivir este año ¡con pandemia y en cuarentena!, porque ¡hasta nosotros los jóvenes! estamos sintiendo que el año está pasando demasiado rápido.

El 2020 ha sido tan “angosto”, que una amiga nos comenta, que el próximo mes va a sacar el arbolito y va a adornar toda su casa con la Navidad; por que ella no pudo “hacer su agosto”, pero si va a ¡hacer su diciembre!
Se despidió diciéndonos:  ¡ni el virus ni nadie, me van a quitar mi Navidad!

Lionel Álvarez Ibarra
Agosto 2020

Te puede interesar:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

C.N.R SEÑAL DE RADIO EN VIVO

Noticias populares

Elizabeth Henríquez, de Alternativa 1: “Los barineses ya derrotamos al madurismo y lo haremos de nuevo”

Para Elizabeth Henríquez, coordinadora general del movimiento Alternativa 1 en el estado Barinas, el recién electo Consejo Legislativo debe instalarse de manera...

Arzobispo de Valencia invita a participar en celebración jubilar del centenario de Arquidiócesis y en el Sínodo

En 2018 se estableció un trienio de preparación en vista del centenario de la creación de la Diócesis hoy Arquidiócesis de Valencia...

Presentan cargos por terrorismo y asesinato contra autor de tiroteo en una escuela secundaria en Míchigan

Las autoridades del estado de Míchigan (EE.UU.) presentaron este miércoles cargos de asesinato y terrorismo, entre otros, contra el supuesto autor del tiroteo en...

Identifican en EE.UU. el primer caso de la variante ómicron del coronavirus

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. han identificado en el país el primer caso de la variante...