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Noche de paz

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(Por: Lionel Álvarez Ibarra)

.-Tal día como hoy, la noche de Navidad de 1818, hace exactamente 205 años, se cantó por primera vez “Noche de paz”, el conocido villancico austríaco, compuesto por  Franz Xaver Gruber y Joseph Mohr, que con el tiempo se convirtió en la canción de Navidad más famosa y más cantada del mundo.

Joseph Mohr nació en Salzburgo en 1792. Por su condición de hijo ilegítimo, enfrentó dificultades para ingresar a la escuela, y fue gracias a la ayuda del vicario de la Catedral de Salzburgo, quien reconoció su talento, lo que le permitió continuar sus estudios básicos y luego ingresar al seminario. Apenas ordenado sacerdote, en 1815, fue asignado a la iglesia de Santa María, en una  remota aldea alpina. Estando allí, ocurrió el extraño fenómeno climatológico del año de 1816 conocido como “el año sin verano”. Por meses, los rayos del sol  se ocultaron, bajaron las temperaturas, se perdieron las cosechas, y se produjo una terrible hambruna. Miles de feligreses que desconocían las causas del desastre, comenzaron a creer que se trataba del fin del mundo y acudían atemorizados a la iglesia de Santa María en busca de consolación. Fue bajo esas circunstancias que el padre Mohr escribió un poema de seis estrofas que posteriormente sería parte de  la letra del famoso villancico.

Franz Xaver Gruber nació en Salzburgo en 1786.  Tuvo, en algunos aspectos, una vida algo más fácil que Mohr. Mostró su talento musical desde niño, con tan  sólo 12 años, ya  tocaba el órgano en la iglesia.  Se convirtió en profesor e intérprete de música, especialmente de órgano. 

En 1818, el cura Mohr fue trasladado a la localidad de Oberndorf, allí coincidió con Franz Gruber, quien para ese entonces era organista de la iglesia y maestro de escuela en el pueblo vecino de  Arnsdorf.

Cuando el padre Mohr se encontraba haciendo los preparativos para la misa de Nochebuena, se enteró de que el órgano de la iglesia se había dañado y no estaba en condiciones de sonar. ¡No podía dejar sin música de Navidad a sus feligreses!, así que tomó el manuscrito de sus poemas  y salió presuroso en búsqueda de su amigo Franz Gruber. Recorrió kilómetros bajo una tormenta de nieve y llegó exhausto a la casa del músico. Le pidió que le pusiera música a sus estrofas, y vacilante agregó: «Y si no es mucho pedir amigo, la necesito para hoy mismo». A Joseph Mohr le gustaba tocar la guitarra, algo inusual para un cura en esa época, por eso también le exigió a Gruber  que la música debía ser para guitarra. Gruber compuso la melodía en tan solo unas horas. Esa misma noche del 24 de diciembre de 1818, los dos entonaron la canción  por primera vez,  en la iglesia de San Nicolás  de  Oberndorf. El padre Mohr con su voz de tenor, se acompañó él mismo a la guitarra y Gruber, con bella voz de bajo, lo secundó. Algo interesante a destacar es que fue cantada en alemán, cuando todos los textos religiosos de la época se redactaban en latín, y es que así pensó el padre Mohr, que el mensaje llegaría mas directamente al corazón de la gente. El significado de la letra de la canción es sencillo, hace un llamado a la paz, a la calma y a la tranquilidad, algo que tanto se anhelaba en aquel 1816 cuando Mohr escribió los versos.

La iglesia de San Nicolás, donde se presentó por primera vez el célebre villancico ya no existe: fue demolida tras sufrir una inundación. Muy cerca del lugar se erigió la Capilla Memorial Noche de Paz, en homenaje a los creadores de la canción. El santuario es visitado todos los 24 de diciembre por miles de turistas de todas partes del mundo. También van hasta otros lugares que están relacionados con la canción, como la casa del pueblo de Hallein, abierta como museo, y en donde se puede apreciar la guitarra original utilizada por el padre Mohr.  

Algo mágico debe tener esta canción que por  205 años se sigue cantando en más de 300 idiomas y dialectos alrededor del mundo. En Austria, se considera un tesoro nacional, y tradicionalmente no se puede reproducir públicamente antes de Nochebuena. Se hizo tan popular en todo el mundo que fue declarada patrimonio intangible de la humanidad por la Unesco en 2011.

Hoy el mundo cristiano celebra la Navidad. Millones de personas, quizás distraídas por las fiestas, el bullicio y los regalos, olvidan el motivo principal de la celebración. En esta época, siempre recuerdo a una tía que nos decía: “El 31 lo pueden pasar si quieren en una discoteca, pero el 24 deben estar en casa, es una reunión familiar para celebrar la Navidad”. 

Quizás «Noche de paz» no nos trasmita tanta alegría (¡esa se expresa con énfasis en los aguinaldos venezolanos!), pero sí nos puede dar el fondo musical más adecuado para arrullar al Niño Dios. Sin despertarlo, nos podemos apartar un momento para reflexionar, para agradecer y celebrar su llegada. Al darle gracias por todas las bendiciones recibidas durante el año, por muy insignificantes que parezcan, regresarán mas bendiciones, es la ley del dar y recibir.  

¡Feliz Navidad!

Lionel Álvarez Ibarra

Diciembre 2023

Noche de paz, noche de amor / Todo duerme derredor / Entre los astros que esparcen su luz

Bella, anunciando al niño Jesús / Brilla la estrella de paz / Brilla la estrella de amor

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