Mató a su hermano cuando manipulaba un arma de fuego

La muerte accidental de un adolescente de 17 años de edad, que recibió un disparo de arma de fuego en la cabeza, en hecho ocurrido en horas de la noche del pasado sábado en Las Vegas de Táriba, municipio Cárdenas,  fue aclarada por detectives de las División Contra Homicidios del Cicpc – Táchira, que lograron establecer que el arma había sido accionada por un hermano del fallecido y no por la victima, como se intentó hacer creer para confundir a las autoridades.

Voceros policiales manifestaron que una comisión de Politachira adscrita al Centro de Coordinación Policial de Táriba, se traslado hasta el lugar de los hechos, tras ser notificados por el Servicio de Emergencias Ven911, que en una vivienda del sector Vegas habían reportado disparos de arma de fuego y una persona herida de bala.

Los funcionarios llegaron hasta la casa marcada con la letra D-73 en la vía principal de La Granzonera  a fin de verificar la situación y se encontraron con el cuerpo sin vida de un joven de 17 años de edad, identificado como Ángel  J. Martínez Roa, y cerca de él, un arma de fuego tipo revolver, calibre 38.

Personas que se  encontraban en el lugar, entre ellos un hermano del ahora occiso, manifestaron a los oficiales que el joven se encontraba manipulando el arma cuando esta se le disparó accidentalmente causándole una herida   en la región occipital derecha y la muerte en cuestión de minutos.

Los funcionarios de la policía estadal se encargaron de mantener bajo custodia el  escenario de los hechos y no permitir que ninguno de los habitantes de la vivienda la abandonara, hasta tanto no arribaran los detectives de la División Contra Homicidios del Cicpc – Táchira, que se encargaron del procedimiento y tras proceder al levantamiento del cadáver, colectaron como evidencia un revolver calibre 38,  marca Smith & Wesson, a los efectos de ser trasladado a los laboratorios de balística para las respectivas experticias.

El cadáver fue ingresado a la morgue del Hospital Central y hasta allí se trasladaron funcionarios del Laboratorio de Criminalística y Microanálisis para proceder a practicarle el Análisis de Trazas de Disparos (ATD),  en busca de rastros de pólvora que permitieran establecer si efectivamente  el fallecido había disparado el arma de fuego.

En tanto se hacían  estas diligencias, los detectives investigadores  procedieron a entrevistarse con las personas que estaban en la vivienda al momento de ocurrir los hechos, partiendo del principio  que es poco probable que un  arma de ese tipo se dispare si no se hala el gatillo, y se percataron durante el proceso de preguntas y repreguntas,  que había inconsistencia y contradicciones en la declaración, por lo que se procedió a trasladar a los testigos hasta la sede del Cicpc, entre ellos al hermano de la víctima, un joven de 18 años de edad, que  terminó por confesar su participación en el hecho.

Admitió que era él quien estaba manipulando el revolver  y que jugando le apuntó a su hermano y sin querer apretó el gatillo, generando el disparo que le causó la muerte en el mismo lugar de los hechos. El joven, de quien no fueron revelados detalles, quedó detenido a las órdenes del Ministerio Publico, mientras se investiga la precedencia del arma ahora incriminada.

Con nota de La Nación

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