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Margot siempre en mayo

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(Por: Arnaldo Rojas)

.-Hace 65 años, el 15 de mayo de 1959, Araya, el primer largometraje de Margot Benacerraf obtuvo el premio de la Crítica Internacional y el de la Comisión Superior Técnica en el Festival de Cannes. Ampliamente reseñado por la prensa nacional e internacional, este hecho pasó a ser un hito de nuestra cultura cinematográfica. Por una feliz coincidencia, desde entonces, casi todos los logros de Margot se cumplieron en el mes de mayo. Incluso, a propósito de este mes, con toda propiedad se le puede considerar la madre del cine venezolano.

Margot Benacerraf, nació en Caracas el 14 de agosto de 1926. Pertenece a la estirpe de las pioneras ya que, a temprana edad, en la Caracas de 1950, no era común que las señoritas se dedicaran a actividades artísticas mucho menos al cine. En ese contexto surgió su figura. No solo culminó sus estudios universitarios, sino que mostró precoz talento para la escritura teatral, por lo que, en 1947, ganó una beca de corta estancia en Nueva York para asistir a New School of Social Research, experiencia que despertó su curiosidad por el séptimo arte.

En mayo de 1949, un viaje familiar a París se transforma en la ocasión propicia para iniciar sus estudios de cine en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos de París, al cual ingresará luego de exigentes pruebas.

Al año siguiente regresó al país y se incorpora al ambiente intelectual que se generaba en Caracas al tiempo que inicia su investigación para el documental Reverón, que estrenaría en 1952 en el Festival Internacional de Documentales de Arte (UCV), haciéndose acreedora del Primer Premio, y la invitación al Festival de Berlín de 1953. Posteriormente, produce y dirige Araya, largometraje que narra un día en la vida de las familias que trabajan bajo condiciones extremas y el sol inclemente en una vieja salina ubicada en la población que da nombre al filme, ubicada en el estado Sucre. Su estética vanguardista le hará merecedor de los galardones antes mencionados.

Aunque fue catalogado como documental, la cineasta ha aclarado en múltiples ocasiones, que trabajó con una estructura de película de ficción, con un guión y puso a sus personajes a actuar, dejando ciertas aperturas para incluir cualquier novedad.  Se inspiró en el lugar y su gente para recrear la historia de tres familias en tres pueblos distintos de la misma localidad. “Empecé a manipular todo eso porque creo que un autor tiene derecho a trabajar la realidad“, ha señalado Margot Benacerraf.

Su amor y dedicación por el cine le han hecho desempeñarse como directora de cine, guionista y promotora cultural. Impulsó el Primer Festival Internacional del Film Experimental y de Arte de Venezuela. Fundó y dirigió la Cinemateca Nacional, creada el 5 de mayo de 1966, y el Centro-Cine Ateneo del Ateneo de Caracas (actual Unearte), donde posteriormente se inaugura una sala de cine arte y ensayo con su nombre. En mayo de 1991, con el apoyo de Gabriel García Márquez, crea Fundavisual Latina y el Festival de Caracas de Cortometrajes Latinoamericanos en Cine y Video. En 1995 le es otorgado el Premio Nacional de Cine y en 2012, la Universidad Central de Venezuela inaugura el proyecto Centro de Investigación del Cine y Televisión Margot Benacerraf.

En 2018, Jonathan Reverón realiza el documental Madame Cinema, un especial y emotivo acercamiento a la cineasta y a su vida dedicada al cine, a través de un camino de recuerdos entre Caracas y París.

Gracias a ella se comenzó la promoción del cine venezolano en el extranjero y la profesionalización del trabajador del cine en el país. Sin duda, Margot es una leyenda viviente no solo del cine nacional sino internacional. 

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