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Lcda Ma Norma Ávalos: síntomas físicos tienen origen en las preocupaciones diarias

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La Lcda. en Terapia ocupacional, María Norma Ávalos, resaltó que los síntomas físicos de alguna enfermedad o dolor que presentan los pacientes tienen su origen en las preocupaciones constantes y el estrés diario producido por los problemas, lo cual en la actualidad tiene una alta cifra.

La Lcda. María Norma Ávalos, con 30 años de experiencia, se dedica la atención de los adultos mayores y adultos, con diferentes patologías, dijo que ve que hay un enlace común, una relación estrecha, en los síntomas físicos que las personas las llaman enfermedad.

«El malestar proviene de cómo se encuentra el paciente. En cómo está el pensamiento. Es decir, nosotros a medida que vamos generando los síntomas físicos, es importante que nos demos cuenta de lo que está sucediendo internamente, ser sinceros, porque en la mayoría de los casos, nosotros lo estamos generando».

A su juicio, mucha gente provoca las enfermedades con sus propios sentimientos. Por ello, incluye la parte emocional, con la mental, porque va unida una a la otra, dijo. «No las podemos separar. Somos seres humanos que llevamos esos niveles integrados y poder entenderlos es dar un gran paso».

Los síntomas y los dolores

La Lcda, Ávalos, puso como ejemplo a una persona con inconvenientes de rodilla. «Yo reviso su origen en el momento que tuvo el síntoma físico. Vamos hablando, para saber que indujo a ese dolor. Posiblemente, una toma de decisión que para ese momento era fuerte y dolorosa para ella».

Puede ser que, ese paciente no quería tomar esa determinación, lo que le fue generando a lo interno, una resistencia. Es posible que primero sintió un estado de ansiedad, de preocupación, de tristeza y de melancolía. Ese sentimiento, lleva a una dolencia física, destacó.

En la consulta, en conjunto, elaboramos, en su mismo lenguaje, para que logre entender que hay un enlace, entre las emociones y los dolores. Primero, el afectado tiene que saber que no es culpable de lo que está pasando, porque la culpa no cabe acá, explicó.

Sin embargo, las personas, deben tener en claro que a través del sistema de su pensamiento, es responsable de lo que siente y lo que produce en su cuerpo, eso es sano, porque se puede decidir cambiar de nuevo el patrón mental que ocasionó la dolencia. «La situación actual del país, la somatizan en los síntomas físicos», agregó.

La labor se realiza paso a paso para que la persona vea, revise y exponga, las circunstancias afectivas que le perjudican y que no sabía que estaban incluidas en lo que implica un aparente dolor de rodilla.

Hay quienes no quieren sanar

La Lcda. María Norma Ávalos, manifestó que hay pacientes que no quieren sanar, porque inconscientemente, buscan obtener una ganancia secundaria de su dolencia física, porque sienten que sus familiares los van a atender, les van a dar la atención y el amor que necesitan.

En ese aspecto, recomendó ser más conscientes, para no provocar, en un futuro, más inconvenientes tanto de salud como emocional, ya que esos incidentes pueden terminar en más deterioro y hasta en una operación quirúrgica.

Llamó a la concienciación. Aprender que hay dos sistemas de pensamiento. Uno, que es la limitación, el «no puedo» «soy víctima» y el otro, «yo puedo elegir», «yo puedo estar sano» que es un pensamiento de superior.

En su experiencia, ha visto que debe haber una pequeña dosis de buena voluntad del paciente. Así la labor se hace más fácil y se logra sanar, no sólo los dolores de las rodillas, sino de la cabeza y al mismo tiempo están deprimidos.

Otro dilema grave que se le ha presentado, por síntomas en la columna vertebral. «La espina dorsal es la columna de mi vida. Es la que me rige, puede ser en las caderas, que son el soporte de mis miembros inferiores. Puede ser cervical, donde tengo englobada la responsabilidad que está bajo mis hombros».

Sin duda, hay una relación directa entre los dolores y los síntomas de la depresión y de la tristeza. «Generalmente, los afectados tapan los síntomas con una pastilla, sin embargo, no buscan el origen de dónde se produjo. Al enmascarar el síntoma, pasan semanas, meses y hasta años, con eso».

Aquí hay que parar, dijo, «darnos cuenta de que con la actitud se va socavando nuestro sistema de salud, por no escuchar los síntoma. Es decir, el adagio que el cuerpo habla, lo que la boca calla. Por eso, la parte laboral o la personal, se ven limitadas, tanto que se vuelve en ansiedad».

Con esas limitaciones, llega un instante en que se invita al cuerpo a que haga un movimiento y el cuerpo lo que presenta es un freno, se menoscaba la calidad de vida. Entonces, hay que conseguir el lado estado funcional a través de la rehabilitación, agregó.

Para la Lcda. Ávalos, hay que desechar el temor que también aparece y que hasta cierto punto se ha sido normalizado y la persona con un «no puedo» se paraliza de miedo. Yo le doy siempre alternativa: yo le digo al paciente usted pone el 80% y yo pongo el 20, por la sencilla razón de que se trata de su cuerpo y usted lo puede dominar, reiteró.

Para contactar: 0424 150 95 18.

Lcda. María Norma Ávalos.

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