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Las neuronas espejo

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(Por: Lionel Álvarez Ibarra)

.-Entre los avances científicos más importantes de la Neurociencia en los últimos tiempos, vale la pena destacar el descubrimiento de las neuronas espejo, unas células nerviosas que, hasta hace sólo 28 años, no se sabía que existían. 

En los años 90, un grupo de neurocientíficos, liderados por Giacomo Rizzolatti de la Universidad de Parma, en Italia, realizaban un estudio cuyo objetivo era determinar en qué parte del cerebro de un simio se alojaba el sistema motor. Para ello, a un grupo de monos macaco le colocaron electrodos en sus cerebros, para detectar las neuronas específicas que intervenían cuando el primate realizaba determinado movimiento.

Un día, de 1996, los investigadores se sorprendieron al darse cuenta de que las neuronas que se activaban cuando el simio ejecutaba una acción, también se excitaban cuando éste, sin ejecutar la acción, observaba a otro de sus congéneres llevarla a cabo. Una red neuronal, de alguna manera, reflejaba las acciones ajenas como propias…¡igual a un espejo! Y en vista de que no era lo que estaban buscando, algunos califican el descubrimiento como un caso de serendipia.

La comunidad neurocientífica mundial  dirigió su mirada hacia Parma, ya no atraída por su famoso queso “parmigiano”, sino para conocer más sobre el extraordinario hallazgo.

Rizzolatti utilizó la tecnología que para ese entonces tenía disponible: la electroencefalografía. El advenimiento de novedosos y modernos equipos médicos, como la RMN (imagen por resonancia magnética nuclear), permitieron ampliar las estudios en seres humanos, corroborando que, como en los simios, también tenemos nuestras neuronas espejo, y éstas están ubicadas en las porciones del cerebro que se encargan de las funciones motoras y sensoriales.

Se convirtieron en las protagonistas de numerosos estudios que condujeron a clarificar las funciones que desempeñan en diferentes procesos de la conducta humana. Ahora se sabe que cumplen un papel decisivo en nuestros comportamientos de carácter social, en la empatía, en los procesos de imitación que son la base del aprendizaje, en el manejo de las emociones, en el desarrollo del lenguaje y la comunicación… Hoy en día están siendo determinantes en el estudio y tratamiento de enfermedades neurológicas. 

Son de suma importancia en el plano emocional ya que están conectadas con el sistema límbico, así pues, al visualizar las emociones en el rostro de otras personas, ya sea una sonrisa, un bostezo, o cualquier otro gesto, experimentamos las mismas sensaciones, nos ponemos en el lugar de ellas, y a esto se llama empatía.

Las neuronas espejo representan la base neuronal para el desarrollo del aprendizaje social, aquel en el que se aprende imitando. Por eso los niños, desde que son bebés, son capaces de reproducir las expresiones faciales de la madre. Los padres saben, por experiencia, que deben ser cuidadosos con lo que hacen en presencia de sus hijos pequeños, porque éstos tienen las neuronas espejo siempre activadas. Sus cerebros almacenan los datos que perciben y luego pueden imitarlos  de manera extraordinaria.

Estas neuronas especulares serían las responsables del contagio de las emociones, porque son capaces de reproducir en nosotros el estado emocional de otras personas cercanas. Tenemos la capacidad de sentir lo que sienten los demás. Si las personas que nos acompañan cotidianamente tienden a ver la vida de una forma pesimista, por vía inconsciente, sin que nos demos cuenta, nuestro estado de ánimo se verá afectado. De allí la importancia de rodearse de gente que viva con ilusión, alegría y optimismo. Esto quizás confirme aquello de que “somos la media entre las cinco personas con quienes más interactuamos”.

Se cree que la mujer tiene más neuronas espejo activas que el hombre, y esto explica, en parte, el gran desarrollo de la intuición femenina y su mayor empatía. Tiene una capacidad más afinada para leer caras y captar matices emocionales, esto le permite reconocer nuestras intenciones fácilmente. Es por eso que se le sugiere a todo caballero, si es que va a comunicarle alguna mentira piadosa a su pareja, que no lo haga frente a frente, es preferible que ¡le envíe un WhatsApp!, porque en materia de intuición, cuando nosotros vamos…¡ellas ya vienen de regreso!

Lionel Álvarez Ibarra

Abril, 2024

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