La pantomima del 16N

(Por Eduardo Caballero)

Luego de 1 mes de la convocatoria a una marcha este 16 de noviembre, las principales fuerzas políticas del país se vuelven a burlar de las esperanzas del ciudadano venezolano, una marcha cuyas expectativas para algunos eran esperanzadoras, no fue más que la mayor muestra de ineficiencia de los eruditos políticos.

Un sector de la población luego de meses del tripartito discurso fracasado: Cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres, decidió dar una vez más un voto de confianza a esa coalición opositora y decidió salir a la calle.

En el discurso del presidente de la Asamblea Nacional y de varios líderes de la oposición se escuchaba frases como: Todos juntos a la calle, Esta vez más lo lograremos e incluso se llegó a escuchar que lo sucedido en Bolivia podría suceder en Venezuela si estábamos unidos. Pero eso solo se quedó en palabras, al igual que en palabras se quedaron varias propuestas.

El ciudadano salió con expectativas muy grandes el día 16 de noviembre, salió porque aún este grupo utiliza en el discurso esa falacia de argumentum ad populum -apelación al pueblo- apegada a despertar los sentimientos de una población que hoy vive en desespero y que ansía cambios en el modelo que hoy detenta el poder.

No podemos comparar las realidades que viven los pueblo latinoamericanos porque son distintas, el caso Bolivia fueron protestas espontáneas de los ciudadanos, sin horarios, sin fechas, fueron millones de bolivianos que salieron a las calles a protestar y exigir un derecho que estaba siendo violentado.

El 16 noviembre salieron cientos de venezolanos a nivel nacional dando quizás fuese su último apoyo a un discurso vacío, pues se nos han pasado 20 años prometiendo cambio, pero no escuchando las propuestas y las necesidades de una población, se nos han pasado 20 años diciendo si hay futuro, pero no escuchan a los jóvenes que a cuenta cierta son los que llevarán las riendas del país.

El 16 no fue un día para celebrar, ni exigir, fue un día aprovechado por aquellos que solo tienen para ofrecer una bonita retórica, sin algo sólido que acompañe al ciudadano a superar sus dificultades, fue un día de protagonismos, de peleas -En gran parte de los estados- por ver quien tenía derecho de palabra en las grandes tarimas, fue un día de más de lo mismo de unos lideres trasnochados que aún no aprenden a escuchar los lamentos de una nación, sino que siguen escuchando los lamentos de sus chequeras.

Pareciera que el concepto de protesta para estos señores fuera el de bailoterapia, musicales, conciertos o una clase de retórica y no fuera la de “Expresar impetuosamente a través de un derecho fundamental una queja o disconformidad con lo que pueda violentar otros derechos”

“Solo podemos solicitar al ciudadano venezolano logre encausar su lucha en sus ideas e ideales y no en lideres o ídolos, pues los primeros solo buscan sus intereses y los segundos pasan al olvido”

Eduardo Caballero

Director para los DDHH del Centro Thatcher

@EduardoC_Vzla