miércoles, diciembre 1, 2021

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La negociación y el acuerdo de salvación nacional

(Por: César Guillén Citterio)

El país no puede estar condenado eternamente por el pasado, debe reivindicarse y retomar la senda de la estabilidad y el logro, los países no desaparecen así hayan sufrido ataques nucleares.  Dominar el miedo es importante, el no controlarlo nos lleva al pánico paralizante, éste se supera con la razón y la voluntad. En una negociación debemos entender que negociar no significa ceder, pero hay que tener claro que en el marco inicial del proceso de las negociaciones y de la estrategia del gran acuerdo nacional, las condiciones externas eran diferentes.

Lo que motivó en ese momento la negociación fue el apoyo de USA, la UE y 50 naciones, las sanciones y la condena internacional por crímenes de lesa humanidad, la irresponsabilidad ante la pandemia y la emigración masiva, entre otras. Nunca fueron la razón fundamental, los intereses electorales a los que acostumbra la MUD, C.A. Es inconsistente la estrategia de los partidos, de que por medio de las elecciones y algunos cargos políticos se puedan conseguir los cambios al que aspira toda la nación.

Las estadísticas actualmente señalan el altísimo nivel de rechazo de los partidos y de sus dirigentes, por lo que nadie alberga la esperanza de que desde una concejalía, diputación, alcaldía o gobernación se rescate al país. Máxime si solo postularon a sus militantes y a nadie de la sociedad civil, como por ejemplo los líderes sindicales que lideraron la mayoría de las protestas a nivel nacional (Estadísticas del observatorio de conflictividad social 2018 al 2021). Máxime si se agregan unas demagógicas ofertas de gobierno que insultan la inteligencia del venezolano común.

La razón fundamental de que las elecciones ya no son viables, es el cambio de las circunstancias políticas externas que le han dado un vuelco definitivo a esa estrategia. La renuencia en los cambios del CNE, la manipulación de los medios de comunicación del Estado, las amenazas de no dejar entrar a las misiones internacionales, las graves revelaciones de los miembros del alto gobierno detenidos en el exterior, las extradiciones y el reciente fallecimiento de un general emblemático para la revolución, cambian todo el panorama y el marco de la razón fundamental de la negociación y de las elecciones.

El problema no es la delegación opositora, salpicada lamentablemente por hechos de corrupción, sino que ya difícilmente el Gobierno irá a las negociaciones. ¿A cambio de qué? De que le levanten las sanciones, o las de entregar el Gobierno a una junta de transición a cambio de su perdón y libertad para huir del país. Difícil camino. Siguen resistiendo, porque quieren evitar la apariencia de que están retrocediendo. La llamada mega-elección, ya no tiene el asidero político que antes la sustentaba.

Ese es el punto álgido de la actual situación y de la ya debilitada estrategia de la negociación. El país nacional y no ya sólo los partidos políticos, deberán asumir su rol protagónico a través de sus instituciones legítimas, empresarios, trabajadores, academia, ONG y de especialistas de reconocida trayectoria. Las fuerzas armadas siguen en mora, son ellos los que deberán garantizar que el país no colapse, es el momento de la solución bajo las leyes que están todavía vigentes en la Constitución.

Se debe a todo trance rescatar la misión de la Fuerza Armada que no es otra que proporcionar seguridad y defensa al ciudadano venezolano honrado y trabajador, base del desarrollo de la patria. Es necesario que se integren para la solución final de esta tragedia que se alarga por la necesidad del gobierno y la ambición de algunos personeros de la oposición.

Aquí no hay pendejos ni cobardes, de hecho, se sigue luchando. Solo que el ciudadano común no tiene la fuerza suficiente y esa es la realidad que debemos aceptar. Queda en manos de nuestros militares el evitarlo y proteger a nuestros ciudadanos de la violencia criminal y de la injerencia extranjera. La espiral hacia el desastre continúa, a pesar de la ilusión dolarizada que circula por las calles. Nuestras FAN, serán necesarias para la reconstrucción y adecentamiento del país. ¡No hay vuelta atrás!

                                                                                                                               “Si precipitar un desenlace que puede evitarse es un crimen, no prepararse para lo que sea inevitable es también otro crimen”

 Cesar Guillen Citterio/ FEDEPETROL Carabobo.

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