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La columna de Alexis López

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Lo que ocurrió en Carabobo el pasado sábado y ha venido ocurriendo también en todos los estados del país con la juramentación de las estructuras de base del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha generado preocupación en el seno de la dirigencia de los grupos opositores venezolanos que ven como, mientras más se fortalece el piso político electoral del PSUV, cada vez está más lejana la posibilidad de lograr un acuerdo para una candidatura única que sea capaz de enfrentar a Nicolás Maduro en las próximas elecciones presidenciales, más aun con la posición radical que han mantenido la mayoría de los llamados partidos “pequeños” o “minoritarios” que amenazan con patear la mesa y no participar en unas primarias que consideran excluyentes y cuyo reglamento, denuncian, fue elaborado de manera inconsulta por un pequeño grupo que quiere actuar en nombre de toda la oposición..

El evento realizado en el Complejo Deportivo Batalla de Carabobo de La Isabelica no sólo significó una importante demostración de fuerza y organización del PSUV en Carabobo que dejó boquiabierto a más de un palangrista que se la pasa regando chismes por ahí, sino que también ratificó el compromiso unitario de las fuerzas vivas de la entidad en torno al liderazgo del gobernador, Rafael Lacava, quien a su vez, hizo lo propio en la actividad dejando claro que el candidato del PSUV para la próximas elecciones presidenciales, es Nicolás Maduro y eso no tiene “ningún tipo de discusión” desarmando de esa manera los laboratorios de guerra sucia que buscan confundir a la opinión pública.

La impecable intervención del primer vicepresidente nacional de la tolda roja, Diosdado Cabello, hizo reventar las gradas del Batalla de Carabobo en más de una oportunidad y dejó clara la línea de acción política y social de las nuevas estructuras de base del partido para los próximos tiempos, entre las que destaca, no sólo la continuación de su renovación con la elección de los equipos políticos parroquiales, municipales y estadales el próximo sábado 12 de noviembre en asambleas simultaneas en todo el país, sino también la reelección de Nicolás Maduro como presidente de la republica en el 2024, o antes.

A propósito de todo esto, quiero enviar a través de mi columna un saludo especial a los mercenarios del teclado, esa gente que al parecer tiene demasiado tiempo disponible para estar siempre pendiente de lo que hacen los demás, esos que se dedican exclusivamente a deformar todo lo que encuentran a su alrededor para hacerlo parte de sus elucubraciones dañinas y ponzoñosas. Les toca ahora inventarse nuevas historias para justificar sus pagos, luego del tremendo baño de unidad que les dio el sábado pasado la militancia y la dirigencia pesuvista carabobeña

Entrando en el tema nacional quiero hacer un comentario sobre la triste entrevista que la señora María Corina Machado ofreció hace poco al tristemente también recordado palangrista, Leopoldo Castillo, donde un tanto confundida y desorientada le aseguró que de ganar las primarias opositoras impulsará un proceso de “fuerza contra el CNE” que conlleve al ente comicial a “declinar” su responsabilidad en la organización de las elecciones presidenciales. Esto por supuesto no es noticia nueva, ya tiene tiempo diciendo lo mismo, pero ahora, quizás recordando que cuenta con apenas el 1% de la intención del voto opositor y que en las primarias del 2012 no llegó siquiera al 10% de los votos, agregó que las primarias se deben realizar “como son”, dejando entrever que tampoco participará, por lo que ya comenzó también a denunciar al G4 como responsable de no dar las garantías suficientes para su participación. Por eso es que los muchachos del barrio la llaman así.

Por otra parte, Henrique Capriles está como el chamo que echa a volar contento su papagayo, pero luego se pone a llorar porque viene un viento fuerte y hace que se le enrede en los cables de la electricidad de la cuadra. Cuando el ex gobernador de Miranda pensaba que el sorpresivo anuncio de la candidatura de Tomás Guanipa iba a ser un dolor de cabeza que podía ir sobrellevando, aparece Carlos Ocaríz, para terminar de complicarle más el asunto, no sólo por el hecho de hacerle también competencia interna en la carrera presidencial, sino también por la amenaza de división que su candidatura trae consigo al anunciar el nombre de un grupo interno denominado “Democracia Directa y Propiedad” con el que aspira presentarse como candidato a las primarias, por ahora, dentro del partido Primero Justicia

“Democracia Directa y Propiedad” de Carlos Ocaríz, de acuerdo con fuentes cercanas al ahora también precandidato presidencial de la oposición, es una reedición de aquella famosa secta denominada “Tradición, Familia y Propiedad” que durante el gobierno de Luis Herrera Campíns fue allanada su sede en la Lagunita Country Club de Caracas para rescatar a los jóvenes que se encontraban allí recluidos contra su voluntad, luego de numerosos escándalos y denuncias. Esta secta era dirigida por Alejandro Peña Esclusa y se sospecha que en la actualidad, algunos dirigentes de Primero Justicia y Voluntad Popular forman  parte de la misma.

Salió a la luz pública un contrato millonario en dólares entre el Monómeros que manejaba Juan Guaidó y la empresa Llyc, cuya vicepresidente es Antonieta Mendoza de López, madre del líder opositor Leopoldo López. Hay facturas hasta  de 72 millones de dólares por solo 8 semanas de servicios de auditorías y guías operativas de gestión de crisis. Así es que se gobierna.

Hasta aquí por ahora. Nos leemos la próxima semana

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