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Infodemia, otro brote altamente peligroso

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(Por: Arnaldo Rojas)

.-Durante este tiempo de pandemia las noticias falsas potenciaron su capacidad de daño y hoy son uno de los mayores riesgos que deben enfrentar las sociedades. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ya la reconoce como “infodemia”, a la cual define como “una epidemia nociva que se genera durante los brotes de epidemia”, que afecta a la convivencia social a través de noticias alarmantes.

Ante el surgimiento de un brote pandémico, la información falsa es uno de los factores que provoca en la sociedad una alteración de su comportamiento e induce a que las personas tomen decisiones equivocadas ante el miedo de contraer una enfermedad.

El viernes 13 de marzo se anunciaron los dos primeros casos de COVID-19 en el país, luego de que al menos 100 naciones en el mundo registraran personas afectadas con este virus. Desde antes, ya se habían establecido medidas de contingencia y cadenas oficiales de información al respecto. Sin embargo, un mal de nuestros días es la rápida propagación de rumores, fake news (noticias falsas) y noticias no confirmadas que atentan contra la estabilidad emocional de quienes consumen estos contenidos.

En la coyuntura actual, esta situación adquiere un grado importante de gravedad, ya que es la salud la que se compromete. Nuestro sistema inmunológico está conectado con las emociones. Cuando estamos estresados, deprimidos o angustiados, nuestras defensas bajan y se deprimen también, lo que nos hace más vulnerables a la recepción de cualquier enfermedad.

Por tal razón, es muy importante que los ciudadanos, así como tomamos las precauciones correspondientes para protegernos del covid 19, también nos cuidemos de la infodemia que nos puede conducir a la desinformación y el pánico provocando el impacto de emociones negativas sobre el sistema inmunológico.

Todos los seres humanos poseemos unos almacenes de control del estrés y de situaciones de alarma. No obstante, cuando los estresores externos sobrepasan esos controles, que son distintos en cada ser, se produce un colapso. Es por ello que debemos cuidarnos de la sobresaturación que a través de los medios y redes sociales estamos recibiendo. La saturación en medios de difusión masiva y digitales hace que tengamos dificultades para separar entre lo que es falso y lo verídico, además que no hay forma de saber el origen de la información.

La sociedad es la primera en contribuir con la propagación de la “infodemia”, ya que la gran mayoría de personas repite, casi automáticamente, la supuesta información que reciben a través de avisos que no solicitaron a su dispositivo móvil. Noticias que muchas veces son creencias totalmente sesgadas o información falsa, y en vez de usar el tiempo en verificar si el contenido es real, simplemente, empiezan a difundirlo.

Por otra parte, tanto los medios como los periodistas, también tienen que evitar ser partícipes de la infodemia. En este sentido el Código de Ética del Periodista Venezolano, tiene orientaciones bien claras al respecto. Mientras que el Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística establece un párrafo que conecta bien con el actual contexto: “La emisión de noticias debe realizarse con veracidad, a través de las actividades verificadoras y comprobadoras oportunas y con imparcialidad en la exposición, descripción y narración de los mismos. Los rumores no deben confundirse con las noticias”.

Es momento de sacar a la luz nuestros valores humanos y hacer llamados a la calma y la sensatez, más que incitar al caos y al pánico. 

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