¿ES POSIBLE SER OPTIMISTAS EN TIEMPOS DE CRISIS?

(Por Pedro Palencia C).
Psicólogo

Mucho se ha escrito sobre el optimismo, se sabe que es la piedra angular
del éxito, de una vida plena, satisfactoria y feliz; sin embargo, aunque el sentido común nos señale los beneficios de practicarlo, pareciera que ante la presencia de eventos dolorosos que en algún momento nos tocarán experimentar como: la enfermedad o muerte de un familiar, rupturas de pareja, despidos del trabajo, dificultades económicas en el país donde se reside, entre otros, muchos sucumben ante las circunstancias y en consecuencia, caen en un ciclo de eventos desafortunados que conllevan al afloramiento de sentimientos negativos como la ansiedad, mal humor, visión catastrófica, desesperanza, estrés, preocupación y la más contagiosa de todas las emociones: el miedo.
Una visión catastrófica de la vida tiene efectos en extremo perjudiciales,
puesto que no conozco a ningún pesimista que haya tenido éxito en algún aspecto de su vida; podríamos afirmar que la vía regia al fracaso es precisamente, el pesimismo.

Quienes no tienen el optimismo como estilo de vida señalan que se les dificulta ver las cosas de manera positiva; sin embargo, al tomar la decisión de cambiar nuestra visión de los acontecimientos y sacar lo mejor de ellos, nuestra realidad comenzará a cambiar para bien; es preciso convertirse internamente para que el mundo externo (eso que llamas realidad) se presente de una manera positiva. Por supuesto, siempre ocurrirán hechos contraproducentes y éstos no se van a desaparecer por arte de magia, es sólo que un verdadero optimista sabe y acepta que existen pero obtiene el aprendizaje necesario de esa situación y/o aprovecha la oportunidad latente en ella.
Así como para mejorar nuestra condición física es preciso hacer ejercicios,
igualmente el optimismo se desarrolla con la práctica diaria, a continuación se te ofrecen algunas consideraciones para tener en cuenta todos los días:

 Presta atención a tu diálogo interno: es sorprendente lo mal que
nos tratamos a nosotros mismos en comparación de lo amables que podemos llegar a ser con los demás; hacer conciencia de esa voz
interna que en ocasiones nos sabotea al señalar que somos incapaces o que no vale la pena lo que nos dispongamos a hacer constituye un gran paso para realizar un cambio radical, reconocer tus talentos, observar las cosas buenas que suceden a tu alrededor, y/o felicitarte cada vez que tengas un logro, por muy pequeño que sea, marcará la diferencia.
 Trabaja en aquello que te guste: La única manera de obtener el
éxito es trabajar en áreas en las que poseas algún talento; es decir,
elegir la profesión u oficio en congruencia con la vocación. Se hace
muy difícil ser optimista (en el ámbito laboral) cuando el título
universitario corresponde al deseo de los padres y/o a la creencia de
que alguna carrera en particular es más lucrativa que otra. Son
incontables los casos de profesionales universitarios que se hunden
en la desidia, el aburrimiento y la frustración por haber estudiado la
profesión equivocada.
 Enfócate en tus objetivos: Aquello a lo que prestas atención
aumentará su presencia en tu vida, es por ello que se deben elegir
con cuidado cuáles son los pensamientos que cultivaremos en
nuestra mente. Si piensas en situaciones tristes, de inmediato tu
cerebro indicará al cuerpo que se deje invadir por esta emoción;
como somos los responsables de lo que pensamos, puesto que
tenemos la capacidad de elegir (libre albedrío), selecciona
pensamientos o situaciones que te hagan sentir bien. Ten presente
que estás donde tu atención se encuentra.
Por último, no hay mejor momento para practicar el optimismo que durante las crisis, pues éstas además de inevitables son necesarias para el crecimiento y fortalecimiento, además de ser cíclicas. Como individuos las atravesamos (la crisis que les ocurre a quienes cumplen los 40 años por nombrar alguna), igualmente las parejas las padecen, las economías, los equipos deportivos, los partidos políticos, nuestro planeta tampoco escapa de ellas (terremotos, tsunamis, cataclismos, extinciones, etc.)
Gracias a las oportunidades que las crisis traen consigo, y al optimismo de
quienes las aprovechan se han generado negocios exitosos, la historia nos da ejemplos a montones (General electric, Revlon, la cadena de hoteles Hilton, etc.); éstas también nos brindan la posibilidad de reordenarnos, priorizar, resignificar y reinvertarnos para seguir el camino de nuestras vidas con mayor fuerza y madurez. En nuestro país son muchos los emprendimientos que se realizan todos los días, podemos ver cómo han surgido nuevas marcas de harina de maíz precocida, bombones y/o productos de limpieza solo por citar algunos ejemplos.
En este momento, también hay venezolanos que se disponen a dar un giro
positivo a sus vidas, dentro y fuera del país y un número importante lo ha logrado.
Si atraviesas por dificultades en este momento, ten la certeza de que eso
que tanto te agobia va a pasar púes la única constante es el cambio, nada ocurre por casualidad, nada malo llega a tu vida para dañarte, busca ayuda especializada si sientes que enfrentas a algo más grande que tú.
Para que exista el orden, debe también existir el caos; las crisis
representan la vía para saber lo que somos capaces de hacer.
¡Ánimo!

Pedro Palencia C.
Psicólogo
@intimaconexion