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El petróleo como negocio

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(Por: César Guillén Citterio)

.-El perfil de PDVSA, con reservas probadas de 300 millones de crudo y de 200 billones de pies cúbicos de gas, nos señala, puede volver a recuperar sus niveles de rentabilidad y de su posición en el mercado petrolero internacional. Sorprende que tal recurso haya sido pulverizado por la supuesta inversión social del petróleo, que se quedó allí en el descomunal desfalco de sus directivos. Venezuela por su esquema mono productor y mono exportador, ha utilizado siempre la política de subsidiar con sus altos ingresos los proyectos sociales.

La PDVSA revolucionaria invirtió más del doble en gastos sociales, a costa de desmantelar toda la estructura petrolera por falta de mantenimiento. Esto hizo mella en la producción que no alcanzan los 700 mil barriles y persiste la crisis del combustible para el consumo interno. En épocas de altos precios, nunca hemos aprovechados la inversión productiva. Mientras persista este esquema de renta petrolera sin otros ingresos fiscales, es difícil evitar disponer de esos recursos. De allí, la necesidad de un viraje sin complejos en materia petrolera.

El negocio petrolero es un ciclo, la demanda siempre estará allí. Pero si los precios caen, no se podrá invertir en exploración y producción, lo que conduce a una caída en la producción. Esto produce una disminución de la oferta, y la demanda vuelve a subir. De allí que no basta tener el recurso del hidrocarburo, sino la tecnología y el personal calificado. La apertura petrolera original, fue un proyecto complejo, pero exitoso, cuyo objetivo era incorporar a la faja petrolífera del Orinoco al desarrollo de la estructura operacional y comercial del país.

Es importante aclarar, que aun con reservas probadas de 130 millardos de barriles, ellas no son de petróleo liviano, las cuales ya están agotadas. Nos queda una inmensa cantidad de crudo pesado y extra pesado, que requiere una infraestructura y tecnología de mayor inversión. Actualmente, las deudas contraídas con otros países, no canceladas por la corrupción y la desviación de los fondos para acciones políticas, se cancelan con petróleo. En el programa petrolero diseñado para la transición, se plantean las soluciones para ello.

El programa petrolero de la transición, establece un nuevo marco jurídico, fiscal y regulatorio que permite la apertura a la participación de la inversión privada en todas las fases del negocio, que a su vez permitirá solucionar la agobiante situación actual de PDVSA. Se contempla también el incremento acelerado de la exploración y producción de petróleo y gas, con la búsqueda de nuevos recursos de crudos livianos, medianos y gas, así como la recuperación y mejora del sistema de refinación y de la estabilización del suministro interno de combustibles.

En definitiva, un decisivo apoyo a las petroquímicas y al desarrollo de proyectos de exportación por la vía de tuberías y gas natural licuado. Esta nueva política de los hidrocarburos debe poner particular énfasis en las oportunidades que ofrecen el desarrollo a lo interno y la demorada diversificación industrial del país. Los expertos petroleros de la transición, confirman que el Estado, según el artículo 12 de la Constitución Nacional, mantendrá la propiedad de los yacimientos de hidrocarburos. Pero como compromiso ineludible, las reservas probadas de PDVSA, deben obligatoriamente dinamizar la reconstrucción económica y financiera del país.

Este nuevo marco legal permite la participación del capital privado a lo largo de toda la cadena de valor de la industria petrolera, bajo un marco fiscal moderno y competitivo, así como dar continuidad a las actuales licencias de gas y las empresas mixtas, y unificar la exploración y producción de petróleo y gas en un solo instrumento legal para evitar las trabas y extorsiones que se presentan hoy en día. Una inversión proporcional será destinada en materia de capacitación y actuación tecnológica del personal profesional y técnico en materia de hidrocarburos, y de la juventud profesional venezolana, para que no tenga necesidad de emigrar.

Los organismos responsables de conducir estas políticas públicas deberán operar con autonomía financiera y con
el personal estrictamente necesario, pero altamente capacitado y bien remunerado, para ejercer sus funciones y
tener las condiciones para hacer carrera dentro de las respectivas instituciones. La burocracia excesiva, clientelar
e incompetente deberá desaparecer.

CESAR GUILLEN-FEDEPETROL.

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