El Foro de Sao Paulo y el efecto mariposa

(Por Santiago Rodríguez)

A menos de tres meses del XXV encuentro del Foro de Sao Paulo en
Caracas con los partidos y movimientos de izquierda de los cinco
continentes, reventaron las protestas en Perú, Ecuador, Argentina y Chile.
En la declaración final del Foro podemos leer cómo se alienta a reaccionar
ante el avance de la derecha en el continente y a enarbolar propuestas
anti-neoliberales que se deben estimular y apoyar de forma decidida.
Durante los disturbios de Ecuador fue detenido un grupo de venezolanos
que tenía en su poder las rutas utilizadas por el presidente Lenin Moreno
para desplazarse en Quito. En Chile el diputado Luis Pardo Sainz luego que
los medios confirmaran la injerencia de manifestantes cubanos y
venezolanos en las protestas de calle, aseguró, “que se trata de una acción
muy dirigida, coordinada y concertada para producir caos y desafiar el
régimen constitucional chileno”.
Pero la señal más clara que refuerza la hipótesis de que el origen de la
protesta es planificada y no espontánea, la encontramos en la declaración
del número dos del gobierno de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, al
señalar que “lo que está pasando en Perú, Chile, Ecuador, Argentina,
Honduras, es apenas la brisita, y viene un huracán bolivariano. Nosotros
no estamos aislados en el mundo, por el contrario Venezuela cada día está
más consolidada”.
Al pensar en la declaración de Cabello y ver cómo la izquierda intenta
incendiar a toda la región, me viene a la mente el modelo cuántico de
Lorenz, del efecto mariposa: Un batir de alas de mariposa en Chile puede
producir un ligero soplo que, poco a poco, acabe por dar origen a un
huracán en todo el continente.
Puede que esta sea la intención de los agitadores socialistas: provocar
efectos considerables en toda la región latinoamericana y así mostrar que
el modelo de libre mercado ha fracasado. Pero seguramente lo hacen bajo

el mecanicismo marxista basado en el análisis del equilibrio y sus
inmutables leyes causales que terminan desencadenando únicamente
mortíferas consecuencias.
Pero pasa que en la política como en la meteorología los cálculos del
tiempo en largos períodos son falsos. El tiempo político es impredecible;
es el resultado de una suma de incertidumbres dentro de un sistema
dinámico e inestable. No existe, ni ha existido, teoría marxista que supere
la omnipresencia del azar y el caos.
De allí el fracaso del determinismo histórico y del cálculo económico de
Karl Marx. Esta trascendental aportación de un orden que emerge del
caos fue de Adam Smith, al dar por hecho cómo la multiplicidad de las
iniciativas individuales desordenadas podía conducir a una mayor riqueza
de las naciones. Pero fue Ludwig von Mises, desde la óptica de una
profunda y clara concepción de la acción humana, el primero en sacar a la
luz la imposibilidad económica del socialismo.
Mises, dentro de la mejor tradición de la Escuela Austriaca, de teoría
dinámica, demostró que el mercado no funciona “con la lógica pura de la
elección”, sino con este dinámico modelo de la interacción social, de
donde surge el orden espontáneo y el progreso económico.
Bajo ese enfoque cuántico de la política, no me cabe la menor duda que la
intervención planificada de la protesta en la región por parte del criminal
cártel saopaulista, terminará en otro rotundo fracaso del socialismo y en
un nuevo renacer del liberalismo. Como la política está sometida a los
hechos, podemos concluir que las naciones de la región que sean
afectadas por espontáneas turbulencias sociales, traerán consigo agudas
fluctuaciones (conflictos) que desembocarán en un definitivo orden
político, que requerirá considerables recursos económicos y sólo el
modelo liberal ha demostrado ser capaz de producir riqueza.
De allí el gigantesco desfase entre el análisis caótico de la sociedad y la
dialéctica empleada por los marxistas al creer que moviendo las palancas
adecuadas obtendrían los resultados esperados. Esta ignorancia política
no es otra cosa que el reflejo del retraso general de su anticuado sistema
de cálculo. En la práctica, esta visión del mundo previsible como unalocomotora soviética es refutado permanentemente en el argumento
teórico de Ludwig von Mises.

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