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El Casiquiare

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(Por: Lionel Álvarez Ibarra)

.- A lo largo de la historia, numerosos filósofos y pensadores han utilizado la figura del río para dejar plasmadas citas llenas de sabiduría. Una de las más célebres quizás sea la de Heráclito cuando dijo: “ningún hombre pisa el mismo río dos veces, porque no será el mismo río y él no será el mismo hombre”. El filósofo griego sostenía que todas las cosas están en movimiento y nada en reposo, por eso en su aforismo hace alusión al cambio, creando la analogía con esa corriente de agua que fluye siempre en un mismo sentido y nunca se regresa. 

Existe en Venezuela un río muy singular, que pareciera desafiar la realidad mencionada por tantos eruditos, de que las aguas fluviales nunca van en reverso. Se trata del Casiquiare, un río de una longitud de 326 kilómetros ubicado totalmente en territorio venezolano, concretamente en el Estado Amazonas. El profesor Marco Aurelio Vila, en su Geografía de Venezuela, explica que el Casiquiare se origina por un derrame de las aguas del Orinoco, que luego fluyen hacia el río Negro. Esta extrañísima situación se produce porque los ríos Orinoco y Negro presentan muy poca pendiente entre sí en su zona de mayor acercamiento, y que también entre ellos no hay elevación importante que corte el flujo de las aguas.

El Casiquiare no es un afluente del Orinoco como pareciera, todo lo contrario, es un efluente, no vierte aguas en él, sino que las toma y las lleva hasta el Amazonas por mediación del río Negro, en donde desemboca. 

Su punto de origen se encuentra a una altura de unos 123 metros sobre el nivel del mar, mientras que su confluencia con el río Negro está a unos 91 m s. n. m. Cuando el rio Negro rebasa sus límites, y sobrepasa los 32 metros de diferencia que tiene con el cauce donde corre el Orinoco, el Casiquiare curiosamente fluye en sentido inverso, y sus aguas se regresan al Orinoco, ¡al río padre!, un fenómeno  único y por demás extraño. Los científicos suponían que el Casiquiare sólo crecía en tiempos de lluvias,  pero la erosión hizo que el canal se convirtiera en un río permanente. 

Esta peculiar comunicación acuática del Orinoco con el rio Negro, convierte al Casiquiare en el mayor río conector de dos grandes sistemas como lo son la cuenca del Orinoco, la tercera mayor de Sudamérica, y la del Amazonas, la mayor del mundo, ¡Caso único! Se puede entrar por el Orinoco, navegar aguas arriba y luego a través del Casiquiare salir al río Negro y de ahí al Amazonas. 

La comunicación fluvial a través del Casiquiare fue reconocida por la Real Expedición del Orinoco en 1755. Resulta extraño que el destacado geógrafo francés Phillipe Buache haya publicado en 1798 un mapa donde omite la existencia de tal comunicación, señalando lo siguiente: “La supuesta conexión entre el Orinoco y el Amazonas es un error monstruoso en geografía”. Años después, en 1800, Alexander Von Humboldt, junto con Aimé Bonpland, navegaron el Casiquiare y confirmaron su existencia. En su obra “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente”, Humboldt destaca: “El Casiquiare ofrece el rarísimo ejemplo de una ramificación por la cual una fuente inferior no recibe las aguas del superior, sino que, al contrario, le manda una parte de sus aguas en dirección opuesta a la del recipiente principal…”

Existe un bello vals venezolano que podemos tomar como ejemplo de cómo los artistas también se inspiran y hacen alusión al sentido único de las corrientes del río. El músico guayanés Manuel Yánes, es el compositor de la canción «Viajera del río”. Se inspiró al observar desde el malecón un “Lirio de agua” que se desplazaba flotando sobre el Orinoco. Su esposa había  fallecido ahogada en ese río y él, en la canción, la compara con la flor a la que humaniza. 

En la estrofa final de la canción dice: “…por eso en mis sueños, cuando la recuerdo triste voy al malecón, para ver si el río cambia la corriente y vuelvo a ver mi flor.”

Es una pena que la flor viajera no estuviese flotando en las aguas de un Casiquiare para que, en uno de esos  tantos retornos del río, pudiese regresar y reaparecer sorpresivamente ante los ojos de su enamorado.

Lionel Álvarez Ibarra

Junio, 2024

Canción «Viajera del río» Serenata Guayanesa.

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