domingo, diciembre 5, 2021

Inicio Opinión DOMÉNIKOS THEOTOKÓPOULOS

DOMÉNIKOS THEOTOKÓPOULOS

(Por: Lionel Álvarez Ibarra)

Finalmente arribamos a Madrid. Había partido en automóvil desde Londres, con mi esposa de copiloto y mis amigos -Fernando y Cristina- de acompañantes. Poco investigamos previamente de los sitios importantes que íbamos a visitar; en esa época no existía la Internet, lo que hubiese hecho más fácil la tarea. Era pues, un verdadero viaje de aventura.

Los vientos de Guadarrama nos llevaron hasta Toledo. Nos registrarnos en un hostal, e inmediatamente salimos a recorrer sus angostas calles. Nuestra primera visita fue a la catedral, un monumento gótico impresionante, y luego nos fuimos a diferentes talleres de espadas y armas antiguas que abundan en la ciudad. Parte de la tarde la pasamos visitando las tiendas de oro toledano, talleres de damasquinados, una artesanía milenaria que todavía conservan en Toledo como en ningún otro lugar del mundo. Se consiguen bellas piezas con figuras labradas y rellenadas con hilos de oro, que contrastan esplendorosamente con el fondo negro del acero.

Regresamos al hotel satisfechos con todo lo que habíamos visto. El dueño del hostal, un toledano bastante agradable y conversador, nos interrogó sobre lo que habíamos visitado, y se sorprendió de que no habíamos ido a ver las obras de El Greco. ¡Casi pegaba gritos! Nos sacó una cantidad de folletos y libros sobre el artista. Hasta nos permitió llevárnoslos a la habitación, pero comprometiéndonos a que, antes de regresar a Madrid, teníamos que ir a conocer el legado  del pintor.

Esa noche nos trasnochamos leyendo. Decían los textos que, Doménikos Theotokópoulos había nacido en 1541, en la isla de Creta. A los 26 años emigró a Venecia, para ese entonces, el mayor centro artístico de la península. Allí entró en contacto con los pintores Tiziano y Tintoretto. Luego  se trasladó a Roma, allí estudió la obra de Miguel Ángel y el manierismo, un estilo establecido por los pintores romanos, en donde las figuras se muestran desproporcionadas, elementos que van a aparecer posteriormente en sus pinturas.

En 1577, Toledo era la capital religiosa de España, y una de las ciudades más grandes de Europa. Ese año, el rey Felipe II estaba construyendo El Escorial. Doménikos llegó a Madrid, y por lo complicado de su nombre, no tardaron en apodarlo “El Greco” (el Griego). Aspiraba hallar empleo en los grandes trabajos que se anunciaban en el famoso palacio-monasterio, pero los primeros encargos que recibió del rey, una vez terminados, no resultaron del agrado del monarca. No contó entonces con la aprobación real, pero encontró importantes mecenas en clérigos e intelectuales de Toledo, que sí reconocían su valor como artista y comenzaron a proporcionarle encargos importantes para iglesias y conventos, que lo hicieron quedarse en esa ciudad el resto de su vida.

Lo anterior es parte de la lectura que nos mantuvo en vela hasta más allá de la medianoche. Ello no impidió que nos levantáramos y saliéramos con mucho entusiasmo temprano en la mañana. En una de las callejuelas de la ciudad, nos conseguimos con la pequeña iglesia de Santo Tomé, entramos apresurados y quedamos impactados al vernos de frente ante la monumental obra “El entierro del conde de Orgaz”, un óleo sobre lienzo de 4,80 x 3,60 metros que cubre todo un muro de la iglesia.

El cuadro le fue encomendado al Greco, para conmemorar la muerte de un noble toledano, quien vivió una vida religiosa llena de humildad, y que, como premio a esa vida ejemplar, según la tradición, los mismos San Agustin y San Esteban bajaron del cielo para darle sepultura.

En la parte inferior aparece el cadáver del caballero, vestido con su armadura, que va a ser depositado en su sepulcro. También se muestran personajes del Toledo de la época, incluidos el propio pintor y su hijo. Uno va moviendo la vista como por escalones, desde el realismo de la parte baja, hasta la irrealidad de la parte superior, en donde se vislumbra el alma del caballero que pasa por entre nubes, y los santos y la virgen la acogen ante la presencia de Jesucristo.

El manierismo, acompañado de una paleta rica de colores fríos, que contrasta con el blanco de las nubes, le dan a la obra una belleza extraordinaria. Las figuras muestran gran expresividad y misticismo, y parecen como impulsadas hacia lo alto, lo que les imprime una mayor espiritualidad.

Luego de su fallecimiento, el 7 de abril de 1614, subsistió la idea de que el Greco había sido un pintor anormal, y se llegó a decir que hacía esas figuras alargadas porque tenía un defecto visual. Se hizo famosa, incluso, una frase que decía: “lo que pintó bien, lo pintó mejor que nadie, y lo que pintó mal, lo pintó peor que nadie”; algo que el tiempo se encargó de demostrar que era absolutamente injusto.

Por supuesto que El Greco estaba consciente de lo desproporcionado de sus figuras, y en algunos de sus escritos se desprende que consideraba las proporciones alargadas más bellas que las de tamaño natural. No sólo fue alargando las figuras, sino haciéndolas más sinuosas, buscando la forma ondulante de la llama del fuego, que para él era la más apropiada para representar la belleza.

Fueron más de dos siglos y medio de crítica negativa luego de su muerte, cuando lo tildaron hasta de loco. Pero a partir del siglo XIX,  los historiadores  iniciaron un proceso de revalorización de su obra, develando que se trataba realmente de un genio, cambiando esa consideración de pintor excéntrico y marginal, para colocarlo con justicia, entre los artistas plásticos más importantes de la civilización occidental.

En ocasiones me visualizo extasiado al frente del cuadro, su obra más significativa y admirada, y pienso en el  pecado capital que estuvimos a punto de cometer, de ir a Toledo y no verlo.

Lionel Álvarez Ibarra Octubre, 2021

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

C.N.R SEÑAL DE RADIO EN VIVO

Noticias populares

Esté sábado Barinas ocupó el primer lugar en las estadísticas de Covid-19 con 148 personas contagiada

El estado Barinas encabezó  este sábado la lista de contagios de Covid-19 con 148 registros, y en las últimas 24 horas en...

Sonatas Show 2021 fue todo un éxito en el Teatro Municipal de Valencia

El imponente Teatro Municipal de Valencia se engalanó el pasado  viernes 26 y sábado 27 de noviembre con el espectáculo Sonata Show...

Laboratorios FC celebra su 9no aniversario con el lanzamiento de Multivinol

El pasado mes de noviembre, Laboratorios FC cumplió 9 años de trayectoria y aprovechó la celebración para lanzar una nueva alternativa que...

Rimoarte lanza “Nevada”, su primera colección de navidad

Inspirada en la época más bonita del año, Rinabel Mourad Aoun, creadora de @Rimoarte, lanzó la nueva colección "Nevada", conformada por una...