De razón y de emoción

Por: Manuel Barreto Hernaiz

_¿Dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?_ *Khalil Gibran* 

Nadie – ni siquiera la buena gente que cree en este régimen – pone en duda que ya los términos derrumbe, descalabro, colapso, implosión, quiebra, barranco, ineficiencia, incapacidad, corrupción, inseguridad, inflación, escasez y hambruna sean simples cuestionamientos de la mayoría del país que no soporta el simple hecho de esperar a otro de tantos procesos electorales para ponerle un freno a este proceso de destrucción que como Nación,  que salvo la camarilla gubernamental, la nauseabunda Nomenklatura, estamos viviendo los venezolanos.

La mayoría de los venezolanos sentimos indignación, vergüenza o rabia ante la corrupción, los desafueros y los disparates y la brutal y desmedida violencia  de cuantos desgobiernan a nuestro carajeado país. Y este sentimiento afectivo es necesario para orientar la conducta en contra de lo que se proclama como inaceptable e injusto. Estamos de acuerdo que vivimos momentos de desconcierto, de indignación, de incertidumbre; sin embargo, son momentos en los cuales la emoción y la razón deben caminar unidas, y sobre todo, que en esas ineludibles discusiones que se emprendan, la razón gobierne a la emoción, pues es bien sabido que cuando la emoción se impone a la razón, el objetivo resulta  muy difícil de lograr. 
Vivimos momentos en los que los torrentes comunicativos nos empujan permanentemente. Ahora bien, esos torrentes de gran caudal comunicacional requieren esclusas que contengan o aplaquen la  información sin sentido o el cliché banal. 

Estos no son tiempos de reaccionar automáticamente, de  responder de inmediato; son tiempos  de resistir la aceleración de exceso de bilis; son momentos de evadir el esquema estímulo-respuesta, de establecer una distancia ante los llamados a la confrontación insensata, de posponer la respuesta y posibilitar incluso algo nuevo, original e imprevisible.
Y no se trata de pretender esa racionalidad aséptica que impediría la democrática y constitucional protesta. Hace 340 años Baruch Spinoza afirmaba que el solo conocimiento es incapaz de mover a la acción humana, que se requiere el afecto (la pasión) para motivar ese comportamiento;  y lo apuntan muchos acuciosos que han tratado estos asuntos:  el hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón está condenado a obrar muy raramente, dado que ni la razón trabaja sin emoción ni la emoción trabaja sin razones.

La razón y los sentimientos van de la mano, no compiten, sino que se complementan entre sí; la racionalidad pura, sin emociones, no  garantiza la felicidad, como tampoco lo es una emotividad sola sin racionalidad.  De lo que se trata es de transformar lo inadecuado en adecuado, evitando la tentación maniquea de dividir a los factores democráticos, al Frente Amplio,  a los partidos de la oposición ya de por sí tan golpeados por el régimen . De lo que se trata es de ponernos un bloque de hielo en la cabeza y un tizón en el corazón.  De lo que se trata es que prevalezca la UNIDAD y la concordia, pues el verdadero adversario está en Miraflores y en el Capitolio  y el camino para lograr el porvenir que anhelamos y merecemos todos los venezolanos, está lleno de obstáculos, trampas y precipicios, que combinando la pasión y la razón, tenemos que saber eludir
*MBH*

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