Centro de Excursionistas Valencia

(Por Cora Páez de Topel) .-

En 67 años de fundado, el 14 de enero de 1953, el Centro de Excursionistas Valencia organiza año tras año una excursión al denominado Camino de los Españoles, remontando el cerro de Carabobo que sube desde el valle de San Esteban, al pasar el Fortín Solano de Puerto Cabello. Penetrar en el bosque húmedo tropical, bordeando el sendero sembrado de una exuberante vegetación, árboles, arbustos,  ramas, troncos que al caer por efecto de los años, de las torrenciales lluvias, o del viento, se parten, y quedan en la tierra, así como las grandes lajas, los bejucos, lianas y estacas se entretejen en una rica variedad de espléndida naturaleza. Siguiendo el curso del río que desde abajo deja oír el murmullo de las aguas que corren por su lecho y de las cascadas salpicantes  de los frescos manantiales. Una vez remontando el cerro, bajar a los pozos es el máximo disfrute de los montañistas.

El pasado sábado 2 y domingo 3 de febrero nos unimos dos de mis hermanos José María, Luisa y yo, a un nutrido grupo del centro animado por sus directivos  Carlos García y Verónica Rojas y por los hermanos Guánchez y con otros amigos de la aventura, entre otros cinco jóvenes scouts del grupo de Ana Capriles, quienes vinieron desde La Encrucijada al lado de ella para sumarse a la excursión, totalizando 24 adultos, 5 niños y 5 guardaparques, remontando el cerro hasta llegar a la antigua hacienda Las Quiguas, tras una hora de camino.

La estadía en ese lugar durante esos dos inolvidables días fue más que placentero, absortos en la contemplación de los cientos de árboles de cacao con sus frutos adheridos a los tallos sembrados en esas cuatro hectáreas de exuberante belleza natural. El Sr. José Luis Rojas, junto con sus hijos y nietos, fueron unos anfitriones de primera al alojar en su caney y extensos sembradíos a ese numeroso grupo de excursionistas, ofreciéndoles la protección necesaria para sentirse seguros. De igual manera, la atención de la Lic. Xiomara Luna y el personal de Imparques fue impecable.

El cacao venezolano es reconocido actualmente por su alta calidad, valorado en los mercados internos y de exportación. La fertilidad de nuestro suelo y la experticia  de los cultivadores de tan preciado fruto se suman a la riqueza vegetal de la exuberancia tropical. El chocolate, los bombones, los dulces, galletas y otras delicateses son producto de este maravilloso fruto.

El historiador carabobeño Asdrúbal González, natural de Puerto Cabello, en su interesante libro “San Esteban, Camino de la Cumbre” describe el surgimiento de los caminos que unen la costa del mar con Valencia. De ellos, el Camino de Carabobo, también llamado de La Cumbre, es el Camino de los Españoles, que bordea el río San Esteban y asciende por el cerro hasta llegar al notable arcp ojival del Puente de Paso Hondo para comenzar el descenso hacia Valencia.

Apunta el historiador Asdrúbal:  “para llegar a ese valle debía transitarse un callejón de altos árboles, que disimulaban bajo su fronda agradables casas de campo, que simultáneas con el crecer de la ciudad, establecieron el llamado Paseo Real”.

Atinado al paseo anual del Centro de Excursionistas Valencia a un cerro que bordea el valle de San Esteban, con sus cascadas de agua y el lecho del río rumorosos de las riquezas  naturales de nuestra tierra venezolana, apreciada por lo más afamados sabios naturalistas, pintores, geógrafos y poetas de nuestro espléndido bosque tropical.

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