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Protestaron por el encarcelamiento de Pablo Hasel

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Asalto a oficinas bancarias, contenedores ardiendo, enfrentamientos entre manifestantes y Mossos d’Esquadra por las calles del centro de Barcelona… El fantasma del otoño de 2019 reapareció ayer en Barcelona con una nueva jornada de disturbios y altercados que sembró el caos en el centro de la ciudad y se extendió a otros ciudades catalanas y a Valencia. En esta ocasión, el detonante fueron varias manifestaciones convocadas para protestar por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel y que degenaron en graves incidentes. Hasel, condenado por la Audiencia Nacional a dos años, cuatro meses y 15 días de cárcel por los delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, ingresó ayer en prisión tras ser desalojado por los Mossos de la Universidad de Lérida, donde se había atrincherado.

En Barcelona más de un millar de personas se reunieron en la plaza Lesseps, ante lo que los Mossos y la Guardia Urbana desplegaron un amplísimo operativo centrado en defender posibles objetivos de los manifestantes, como la Delegación del Gobierno o la Fiscalía. Con el paso de las horas la marcha fue calentándose y a las nueve de la noche eran habituales las escenas de encapuchados reventando escaparates y sucursales bancarias a pedradas y prendiendo fuego a contenedores. Durante la manifestación, al menos una joven resultó herida en un ojo por lo que, según algunas fuentes, podía haber sido el disparo de una pelota de foam de los Mossos.

«Rabia, rabia, rabia», era una de las frases coreadas por los concentrados que en algún momento se ensañaron también con la prensa lanzando arena y otros objetos. A las 21.15 el Paseo de Gracia de Barcelona presentaba, de nuevo, el aspecto de caos y fuego propio de las últimas manifestaciones antisistema, con decenas de encapuchados quemando contenedores, rompiendo mobiliario urbano y ensañándose con los escaparates. Los disturbios se extendieron por el centro de la ciudad y al menos cuatro oficinas bancarias fueron asaltadas en la zona del Ensanche. Del mismo modo, en la zona baja de la calle Gran de Gracia grupos de encapuchados se dedicaron a saquear comercios y a hostigar a los antidisturbios lanzando objetos de todo tipo desde detrás de las barricadas que armaron. En Via Augusta, cerca de la avenida Diagonal, ardieron contenedores y al menos cuatro motos.

En Gerona, los Mossos señalaron que «un grupo de personas con actitud violenta» quemaba contenedores y lanzó «piedras y material pirotécnico» contra la Policía, mientras que en Vic otro grupo de vándalos provocó graves daños en la comisaría de los Mossos. En Lérida, algunos de los participantes lanzaron botellas contra los furgones policiales y acorralaron a un guardia urbano, al que quemaron la moto. Se registraron daños en mobiliario urbano, sedes de partidos y oficinas bancarias. Al cierre de esta edición, los disturbios proseguían por el centro de las ciudades antes citadas además de en Reus, mientras los Mossos trataban de detener las algaradas. La Policía catalana había detenido a dos personas en Barcelona, una en Vic y ocho en Lérida. En Barcelona se dio cuenta de tres agentes heridos y dos en Lérida.

En Valencia los incidentes se concentraron en la plaza del Ayuntamiento. Cuando un grupo de radicales intentó alcanzar la calle Colón se registraron cargas policiales, que fueron contestadas con el incendio y volteo de contenedores.

Con nota de ABC de España

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