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Alice Guy, una olvidada pionera del cine

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(Por: Arnaldo Rojas)

.-En la historia del cine, entre los fundadores solo se nombra a hombres. Pero estamos de nuevo ante una de esas imperdonables injusticias porque resulta que una mujer figura entre los pioneros del séptimo arte. Alice Guy se llamaba y a propósito de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) la ponemos en primer plano.

Alice Guy-Blache, nació en Saint-Mandé, Francia, el 1 de julio de 1873, pasó parte de su infancia en países como Chile y Suiza. Tras finalizar sus estudios de secretariado en 1894, entró a trabajar como secretaria en El Estudio General de Fotografía. Al poco tiempo, León Gaumont, uno de los directivos de la empresa, creó su propio negocio de fotografía, la Compañía Gaumont, y se llevó a Alice como secretaria. En 1895 los hermanos Lumière invitaron a Gaumont y a Alice Guy a una demostración de su cinematógrafo. Tras la proyección del 28 de diciembre de 1895 con público en el salón Indio del Gran Salón de Café, Alice Guy (que había actuado en obras de teatro) convenció a su jefe de que ahí había un buen negocio. Sin embargo, Gaumont solo apostó finalmente por el aparato y no por la posibilidad de rodar películas. Aún así, Alice trató de hacerle ver a Gaumont las infinitas posibilidades del invento: pensaba que el cinematógrafo servía para algo más que para grabar imágenes en movimiento y quería demostrarlo. Ante la insistencia de Alice, Gaumont consintió que ella tomase prestado uno de los cinematógrafos los fines de semana para poder experimentar. Con aquel intento por acallar las peticiones de su secretaria, Gaumont inició de manera inconsciente la carrera cinematográfica de Alice Guy.

Fue así como en abril de 1896 Alice Guy dirigió El hada de los repollos: la primera película que duraba más de un minuto y, lo más importante, que contaba una historia (que no es otra que la adaptación de un cuento popular francés en donde los niños nacen de repollos y las niñas de rosas). El hada de los repollos fue también pionera en el uso de efectos visuales, de imágenes en movimiento así como del montaje. Un año más tarde, y tras percatarse por fin de los beneficios que el talento de su empleada podía proporcionarle, Gaumont creó un departamento de producción cinematográfica cuya dirección confió a Alice, con la condición de que siguiese desempeñando sus tareas como secretaria (algo que hizo durante diez años).

Entre 1902 y 1907 Alice Guy dirigió cien películas rodadas con el cronógrafo, aparato que permitía sincronizar la imagen y el sonido grabado; algunas tan interesantes como la divertida Una Mujer Pegajosa (1906), en donde una mujer cumple la función de pegar sellos, Anarquista (1907), una parodia del anarquismo, La Esmeralda (1905), basada en la novela de Víctor Hugo, o Las consecuencias del feminismo (1906), un interesante corto en el que los roles de género se intercambian. Incluso, rodó en España varios filmes en 1905 como La Malagueña, Viaje a España y El torero (esta última coloreada a mano), y un año después, en 1906, dirigió su particular visión sobre la religión en La Pasión o la vida de Cristo, la que es considerada la primera superproducción de la historia, rodada en el bosque de Fontainlebleau con más de trescientos extras y veinticinco decorados. Sin duda, toda una proeza para esa época.

Casada con el camarógrafo Herbert Blaché, Alice Guy se mudó a EE.UU, donde fundó la productora Solax en 1910 y Blanche Features en 1913. Allí siguió rodando hasta llegar a los mil títulos entre westerns, dramas, comedias, películas de ciencia ficción y hasta policíacas. Tras el fracaso de su matrimonio, regresó a Francia en 1922 para descubrir que todos se habían olvidado de ella.

Los estudios cinematográficos desconocieron groseramente la importancia de Alice Guy, definiéndola como la secretaria de Gaumont y posiblemente su amante. Así mismo, adjudicaron parte de su producción cinematográfica a los propios directores de fotografía que trabajaron con ella, o a su exmarido. 

Ella fue víctima de injusto olvido hasta el día de su muerte, el veinticuatro de marzo de 1968 en Nueva Jersey. Afortunadamente, el tiempo ha puesto a cada uno en su lugar, y en el caso de Alice Guy por fin se ha comenzado a valorar y estudiar su obra

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