Alerta con la Ciberadicción

(Por Arnaldo Rojas/Funcamama).-

En la actualidad la comunicación digital ocupa un lugar muy importante en nuestra rutina diaria porque nos permite actualizarnos e informarnos de una manera más rápida. Sin embargo, la tecnología digital se ha apoderado tanto de nuestras vidas que llegamos a un punto en que la mayoría dependemos de ella, incluso de una manera enfermiza. La era digital llegó en forma avasallante, sin instructivos de advertencia y sin programas de educación.
Varias investigaciones han comprobado la relación entre uso de celulares y aumento de morbi/mortalidad por accidentes de tránsito, motivando los primeros llamados de alerta y la prohibición del uso del teléfono móvil mientras se maneja un vehículo (medida que en nuestro país no se cumple, para variar). Los estudios médicos indican que el uso irresponsable o abusivo de dispositivos electrónicos no se limita a dolencias físicas como  síndrome de túnel carpiano, lumbalgia, tendinitis, resequedad ocular sino que puede generar estrés, depresión, fatiga, angustia, provocar insomnio y hasta el síndrome de vibración fantasma, entre otras afecciones que ya se clasifican como enfermedades tecnológicas. Igualmente, crecen las denuncias por acoso sexual, grooming y cyberbulling.
A diferencia del consumo de bebidas alcohólicas y drogas, lo tecnológico tiene buena reputación social aunque la conducta adictiva sea la misma. El Dr. César Sánchez Bello, Psiquiatra, especialista en Ludopatía señala al respecto que el Ciberadicto “es el que se conecta y no tiene ningún objetivo salvo estar conectado, duerme menos de lo necesario, pierde el apetito, descuida el colegio o el trabajo, se aleja del entorno, vigila de manera compulsiva el teléfono móvil, vive pendiente de las redes sociales, se levanta de madrugada a revisar mensajes, sus cuentas de correo electrónico están “linkeadas” al aparatico, tuitea cada plato que se come, envía fotos  de todos los lugares que visita y hasta se fotografía frente al espejo para que otros vean como luce justo antes de salir”.
Cuando el Ciberadicto se ve forzado a limitar el tiempo de conexión, se torna irritable y lo invade la angustia y el estrés, signos claves del síndrome de abstinencia, que desaparece cuando logra retomar su vida virtual. El Dr. Sánchez Bello explica que cuando aumenta la dinámica de uso, frecuencia y cantidad de tiempo invertido, comienza a progresar la enfermedad  adictiva que es de larga duración, crónica, hasta tornarse incurable.
“Perder el control de los impulsos y el interés  por actividades que antes eran gratificantes  y privilegiar el contacto virtual  sobre el personal, son síntomas de adicción, y lo más grave es que hemos observado  que esta patología, que es irreversible, ya está afectando a nuestros niños  aun antes de la adolescencia”, puntualiza.
Agrega El especialista que “está comprobado, además, que el cerebro  del usuario de Facebook y Twitter libera oxitocina, la hormona del cariño, mientras disminuye el cortisol que es la hormona del estrés. Por eso es tan reconfortante recibir mensajes de reconocimiento por esas vías, que te felicite en tu cumpleaños un gentío que a lo mejor ni conoces y que cualquiera haga like de tus mensajes”.
Como todo vicio o droga contiene una promesa engañosa, un pasaje para un paraíso artificial. Por eso hay que mantenerse alerta, hacer uso responsable y controlado de estos dispositivos para evitar la Ciberadicción.

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