Un fantasma recorre América

Por Javier Nieves Brizuela .-

Un fantasma recorre América; el fantasma del Mercado y la democracia. De Norte a Sur, de Este a Oeste, todas las naciones que en los últimos veinte años habían visto  instalarse en sus instituciones los sistemas socialistas, comunistas y populistas, hoy vienen presenciando el espectáculo de un retorno de sus sociedades a las posiciones opuestas.

Primero Argentina, con Macri, abrió una brecha a la que rápidamente siguieron Perú, Ecuador (con la transformación de Lenín Moreno), Paraguay, ahora Colombia (con Iván Duque), y acaba de entrar en esa ruta Brasil, con el triunfo en primera vuelta de Jair Bolsonaro. En todas estas experiencias, el signo distintivo es una profunda desilusión de los pobres y de los parias de América que alguna vez creyeron en los discursos de redención social expresados por los izquierdistas del Foro de Sao Paulo y del Socialismo del Siglo XXI.

En su lugar, esos dos grandes centros ideológicos produjeron más miseria y pobreza de la que habían criticado, promovieron la depauperación de sus sociedades en vez de la movilidad social ascendente, prostituyeron las instituciones del estado en vez de corregirlas y adaptarlas para que fuesen útiles a todos, destruyeron los aparatos productivos y los empleos creados por la democracia en el período anterior a ellos, frenaron las inmensas posibilidades de crecimiento económico de nuestros países y de la región y, bajo el grito de guerra tácito “Delincuentes de todos los países, uníos” construyeron, con el Cartel de Odebrecht, la más vasta y repugnante red de delitos y corruptelas de Estado de la que jamás antes se haya tenido noticias en el mundo de la política mundial, al punto tal de que hoy, como parte del regreso de la democracia y de la recomposición del estado de derecho que habían destruido, han ido a parar a los tribunales y las cárceles de sus respectivos países, socialistas y mafiosos como Lula da Silva, los esposos Humala, Cristina Kischner y hasta la mismísima Keyko Fujimori.

Pero la “Peste del Siglo XXI” no soltará su presa tan fácilmente, y utilizando la masa de recursos mal habidos obtenidos del pillaje y el saqueo de los erarios públicos, ha comenzado a financiar a la red parasitaria de intelectuales socialistas, comunistas y de izquierda que en los últimos veinte años medraron de las petrochequeras latinoamericanas.

Su centro de Emergencia lo acaban de instalar en Brasil, con el propósito manifiesto de tratar de interceptar y desvirtuar la “Crónica de una victoria anunciada”, como tal es lo que ocurrirá el próximo 28 de octubre, cuando una impresionante marea de millones de votos democráticos borre y sepulte electoralmente al grupo delictivo que transformó ese gobierno en un Comité Administrativo de los negocios del narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico de influencia.

Y tal como Brasil se había perfilado como la octava economía del planeta, bajo el impulso de las políticas económicas diseñadas previamente por el demócrata Fernando Henrique Cardoso, hoy, el triunfo de Jair Bolsonaro permitirá al Brasil, no sólo retomar la ruta de crecimiento que traía y que se detuvo por la crisis política ocasionada por la camarilla del Foro de Sao Paulo, sino darle una seria oportunidad de implementación a las estrategias económicas diseñadas por el economista británico, John Williamson, y satanizadas por los maleantes de ese centro ideológico y sus financistas del Socialismo del Siglo XXI, mejor conocidas como “El Consenso de Washington”:  la lucha contra el excesivo gasto público por la vía de su reducción, las reformas para reducir la progresividad impositiva, la privatización de las empresas públicas ineficientes, el fortalecimiento de la iniciativa privada y de la propiedad, la liberalización del comercio y de los mercados de capitales a nivel internacional, la reducción de las condiciones para la entrada de inversión extranjera directa, la desregulación de los mercados laborales internos y el aumento sustancial del aporte de PIB para las áreas de Salud y Educación.

La migración de los pobres y de los parias de Ámérica, de las ideologías farsantes y de la estafa socialista,  hacia las posiciones democráticas y de apertura económicas, marcan un nuevo ciclo en el esfuerzo de nuestra región por ir de la mano con los  grandes objetivos de Desarrollo y crecimiento trazados desde la Organización de las Naciones Unidas. Toda la esperanza está depositada, hoy, en el regreso de la democracia que ha comenzado, y en la derrota definitiva de las miserias del socialismo.

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