Colaboracionistas, cómplices y otros amnésicos por @josegbricenot

La Venezuela de hoy, destruida principalmente en sus entrañas políticas, está herida de muerte por la incoherencia en la defensa de la República y han cambiado la lucha contra la tiranía por la repartición de la carroña entre los malvivientes rojos y los opositores desertores de la defensa de nuestra patria.

Son muchos de ellos quienes han puesto condiciones al Gobiernucho en repetidas ocasiones, con o sin autorización del pueblo. En muchas oportunidades no nos representan y sin embargo se atribuyen el papel de hablar en nuestro nombre. Lo asqueante es que esas condiciones que se “negocian” son estos mismos COLABORACIONISTAS quienes las omiten, “olvidan” o desechan.

Porque cuesta tanto ver y reconocer con hechos de exigencia contundente de abrir sin demora un canal humanitario, que la hambruna que está viviendo nuestra patria solo es comparable con la de algunos lugares de África. Día a día, miles de personas pelean en los depósitos de basura de restaurantes, centros comerciales, basureros municipales o simplemente en la basura de las calles, para conseguir algún desperdicio de alimento que poder llevarse a la boca y mitigar el hambre y la necesidad de comer.

Basta ir a cualquier hospital para palpar que la desnutrición infantil alcanzó niveles nunca vistos en toda la historia patria y además se le suman la de los adultos y ancianos.

Frente a la persistente situación crítica que atraviesa Venezuela y a falta de cifras oficiales, las universidades Simón Bolívar (USB), Central de Venezuela (UCV) y Católica Andrés Bello (UCAB) realizaron un estudio estadístico sobre Condiciones de Vida (Encovi) que reflejó en números la realidad que todos conocemos: ¡en Venezuela no se vive, se sobrevive!

Según este estudio, casi el 90 % de los encuestados sostuvo que el ingreso familiar “no es suficiente” para comer y el 64% de los venezolanos informaron haber perdido un promedio de 11 kilogramos de peso corporal el año 2017 gracias a la llamada “Dieta de Maduro” y gracias al Socialismo del Siglo XXI, el 87 % de los hogares venezolanos viven en la pobreza y esas cifras se ven vertiginosamente aumentadas desde que Maduro llegó al poder, pasando de una pobreza extrema del 23,6 % al 61,2 % en cuatro años y casi el 10 % tan solo entre 2016 y 2017. De ese universo de pobres que sobreviven a Maduro, el 30 % están dentro de la pobreza crónica pero si las condiciones país siguen como en la actualidad el peso de la pobreza crónica será tan alto que costará mucho más sacar al país de esta situación.

A pesar de los inventos cambiarios, cuyo último disfraz, el Petro, no son más que flechas sin dirección y la realidad es que la economía venezolana está dolarizada y el sueldo básico equivale a 3 dólares mensuales por lo que millones de familias venezolanas no logran satisfacer las necesidades básicas y a duras penas, logran comer una vez al día. Los que aún van paliando la situación son aquellos que tienen la suerte y la desgracia de tener familiares en el exterior que les envían remesas, medicinas y alimentos cuando tienen posibilidad de hacerlo.

El desabastecimiento de medicinas ronda el 85 % y los pocos medicamentos que se consiguen están a precios inalcanzables. Lo que se está viviendo en mi patria es una verdadera tragedia.

Pero volvemos al fondo del problema..la élite política – los narcoaferrados y los cómplices- mientras el país se descalabra, algunos miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que en algún momento podían decirse representantes de la oposición venezolana, se prestan para seguir el juego antidemocrático e ilegal de la Asamblea Nacional Constituyente, emitiendo opiniones que bien pudieran haber salido de un libro de texto escrito desde una lujosa oficina pero que están ajenas a toda la realidad sociopolítica de Venezuela. Este insensato comportamiento colaboracionista solo logra resquebrajar aún más al pueblo y fortalece la ausente legitimidad a Nicolás Maduro.

Los colaboracionistas son tan cínicos y caraduras que son unos verdaderos artistas para sacar estadísticas y encuestas para justificar sus negocios con el narcoregimen, pero se les olvida que el proceso está amañado de todas las formas y que es imposible ganar unas elecciones que no tienen ninguna garantía.

Es un crimen que un venezolano que se diga ser político y pretenda ejercer esta difícil labor en Venezuela debe volver su mirada al pueblo antes de emitir un criterio pues su opinión, a diferencia de la del resto de los ciudadanos, tiene una repercusión mayor en la toma de decisiones públicas. Es inaceptable, que sean este grupo de políticos venezolanos los que traten de hacer ver minimizada la grave situación que vive el país cuando toda la comunidad internacional está más que clara que Venezuela tiene un régimen criminal que pone en peligro a toda la región.

Lamentablemente, esta honrosa profesión de la política también ha sido corrompida por cuatro dólares provenientes de la droga y la corrupción, limitándose a sacar estadísticas y argumentos que lo único que pueden justificar son los negocios de estos colaboracionistas con el narcoregimen.

Es inconcebible que haya algún demócrata que realmente crea que es posible cambiar al régimen a través de un proceso electoral amañado y ventajista que culminaría, en el mejor de los casos, con la juramentación de la írrita Asamblea Nacional Constituyente a quien quedaría sometido por ser, según ella, supraconstitucional y plenipotenciaria. Yo puedo entender que el pastor evangélico, Javier Bertucci, se prestepara este show electoral porque es un malandro que le debe el favor que le hizo la justicia revolucionaria al darle casa por cárcel después que detuvieron por contrabandear combustible. También puedo entender a Eduardo Fernández y su hijo porque solo tienen pico de plata y ambición de corsario y toda su vida han sido teóricos, sin ver fraude posible con las condiciones electorales presentes y son negociantes de votos y cuotas de poder a través de su partido político COPEI. Pero no entenderé que haya ningún otro aspirante o partido político que adversando al régimen, se preste para legitimar 6 años más de abusos y desgobierno heredado del Socialismo del Siglo XXI. La única explicación es que sean cómplices o la amnesia y la ceguera selectiva los disocia.

El macabro juego electoral del gobierno aún no termina, asoman adelantar las elecciones a la Asamblea Nacional, cuando no han sido ni siquiera capaces de convocar a la elección de los 3 diputados de amazonas que la sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, desproclamó y que sumió al país en el caos del supuesto desacato y la formal ruptura del hilo constitucional.

Olvidaron los amnésicos las denuncias de fraude hechas por Smarmatic la empresa a cargo del sistema de voto electrónico empleado en las elecciones a la Asamblea Constituyente de Venezuela, por “manipulación de la data”. Se pagan y se dan el vuelto.

Los verdaderos demócratas no pueden ser distintas a las de acatar el resultado de la consulta popular realizada el 16 de julio de 2017 en la que más de 7.600.000 venezolanos dieron su contundente rechazo a la Constituyente y al abuso del poder público que somete al pueblo.

Seamos coherentes, seamos responsables, la Unión Europea, el grupo de Lima y Estados Unidos y millones de venezolanos desconocemos la A.N.C y por ende todos, absolutamente todos sus actos, incluyendo las elecciones presidenciales del próximo domingo 22 de abril, NO PARTICIPAR en la elección, es una forma de ejercer nuestros derechos políticos. No puede haber elección si no hay condiciones que empiezan por cambiar a las rectoras tarifadas y vitalicias, no puede haber presidente electo si no hay candidatos. Es la hora de quebrar al régimen desde su supuesta base popular. Como venezolanos hacemos más quedandonos en casa. El 22 de abril no sale nadie a la calle, tu vida vale mucho más que una bolsa de CLAP y un bono para la miseria.

A estas alturas han entrado y salido varias hienas al corral que abrió Maduro y su ANC, algunos aún “evalúan” su participación dependiendo del tamaño del puñado de dólares que se les ofrece.

Sacan cada día nuevas carnadas como decir que aceptan a la ONU como observador.

Eso borra la ilegitimidad de la ANC? Y las condiciones de transparencia aparecen y desaparecen por arte de magia.

Demasiada desfachatez y poca compasión con nuestros hermanos que viven cada día con menos calidad de vida. Tengan vergüenza.

¿Qué dirán los voceros de la Mud que algunos de sus miembros se presten a semejante traición? ¿Los aceptarán nuevamente el 23 de Abril?

Mientras pienso con tristeza en lo difícil que será para nuestro país rescatar la verdadera razón de la política, seguiré desde mi particular cárcel del exilio, luchando con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

José Gregorio Briceño Torrealba

“El Gato” Briceño

Twitter:@josegbricenot

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